Fátima mira para la cama y lo ve tan dormido como siempre después de hacerlo. Desde el principio él al acabar se quedaba profundamente dormido, ella lo notaba y no entendía cómo podía suceder.
Siempre había oído decir cosas como:" Duerme como un bendito " o " Se ve que tiene la conciencia tranquila, mira qué bien duerme "
Cosas así las oía a menudo. Pero ella no dormía como una bendita, ella no tenía la conciencia tranquila.
Ella hacía mucho tiempo que no dormía, y sabía que él no debería dormir como si tuviera la conciencia tranquila. No, él no.
Sintiendo entumecidas sus piernas, se levanta y enciende un cigarrilo. Es lo único que le permite hacer pues debe pensar que no le estropeará su hermoso cuerpo.
Se mira y ve que tiene un cuerpo bien proporcionado y no entiende que sea así después de todo lo que ha intentado para destrozarlo.
Primero pensó que si comía mucho y engordaba, él dejaría de buscarla. Pronto él se dio cuenta de lo que estaba haciendo y tras darle una paliza, la obligó a vomitar cada día hasta que adelgazó lo poco que había engordado.
Luego ella se acostumbró a provocarse el vómito pensando que si adelgazaba mucho se pondría fea. También él lo notó y tras otra paliza le controlaba la dieta diaria.
Fátima renegaba de su cuerpo, un cuerpo bonito que servía para algo tan sucio como lo que él le hacía.
Vuelve a mirarlo y ve que sigue igual que hace cuatro horas. Se levanta y se acerca mirándolo fijamente. Le parece mentira que durante tantos años lo sintiera encima, a su lado, notara su olor y nunca lo mirara. Nunca lo había mirado tanto como lo estaba mirando ahora.
Empezó a sentir algo parecido a una punzada en el estómago y supo que eran remordimientos.
Remordimiento, algo que no podía ni quería permitirse. Para ahogar esa sensación de pesar, esa sensación de culpabilidad, se puso a pensar en cómo había empezado todo. Sabía que recordando tanto dolor, tanta verguenza, dejaría de sentir remordimientos.
Vuelve a sentarse y encendiendo otro cigarro recuerda aquella vez, aquel día tan lejano en el que él llegó a casa borracho como otras veces y, tras darle una paliza a su madre se quedaba dormido en cualquier parte. Su madre lo arrastraba hasta la cama lo acostaba y lo tapaba. Ella la veía hacerlo y a pesar de ser una niña, pensaba que su madre no debía de meterlo en cama ni taparlo; no se hace eso con alguien que acaba de darte una gran paliza.
Normalmente Fátima se escondía asustada cuando él llegaba, pero aquel día no sólo no se escondió, si no que se puso delante de su mamá. Él la vio y le dio un manotazo, ella se revolvió. Entonces él la cogió por los pellos y la tiró contra eel suelo.
Al caer su camisón quedó por encima de la cintura y él al verla se quedó mirándola sin moverse con los ojos rojos por el alcohol y ....
Se lo hizo allí mismo y al terminar se dirigió a su cama y se quedó dormido en dos minutos.
Ella lloraba porque le había dolido la barriga, los brazitos y, también allí donde hacía pis.
Su mamá, la acarició y la llevo a su cuarto, ella se durmió y al día siguiente nadie dijo nada.
No habían pasado más que tres días cuando él llegó más borracho de lo habitual y si acercarse a su madre, se dirigió directamente a la habitación de la pequeña Fátima. Volvió a hacerle eso del otro día y a dejarla llena de dolores y sucia.
Su madre le dijo que no pasaba nada, que todo se arreglaría, que se durmiera. Ella pensaba que no sabía porqué le hacía eso él, pensaba que pronto dejaría de hacérselo y que ya no le dolería más la barriguita, ni los brazos, ni allí donde se hace pis.
Pero él se acostumbró a ir cada noche, borracho o no, a su habitación.
Su madre le decía que pronto pasaría todo, que él dejaría de ir allí igual que había dejado de darle palizas a ella.
Fátima acabó pensando que no era tan malo lo que le hacía, ahora ya no le dolía y así no le pegaba a su mamá, ya no había gritos ni peleas en casa y, a ella ya no le daba verguenza que los vecinos la miraran por las mañana cuando iba al colegio.
Gracias a ella, que era fuerte y aguantaba los dolores, en su casa ya no había discusiones ni gritos por las noches.
Pasaron los meses y también los años y de pronto el cuerpo de Fátima empezó a cambiar. Le empezó a salir pelo allí, donde hacía pis. Empezaron a crecerle las tetitas y sangraba cada mes, lo que hacía él no fuera a su habitación durante esos días.
También empezó a oir hablar a las amiguitas de que ya iban a ser "chicas" Fátima oía hablar a sus amiguitas de lo guapos que eran los chicos del curso superior, las oía decir que sería bonito ser mayor para darse besitos con el novio. Ella pensaba que eso de darse besos era algo que daba mucho asco. Que nunca dejaría que un chico le diera un beso ni le hiciera lo que él le hacía. Pero esto lo pensaba, lo pensaba y nunca lo decía. Nunca podía decir a nadie lo mala que era. Ella ya hacía lo que las amiguitas decían que se hacía cuando se iba en los próximos cursos. Pero eso no lo sabía nadie.
Ella pensaba que no debía de ser nada bueno eso de ser "chica". Por entonces, ya sabía, ya había intuído que lo que él le hacía por las noches no era bueno. No sabía porqué, pero sospechaba que era muy malo ya que nunca se hablaba de ello.
De vez en cuando la madre, que ahora podía dormir y él ya nunca le pegaba, le decía que pronto pasaría todo.
Pero no pasó. Siguió año tras año y ella dejó de sentir dolor para sentir verguenza, asco, odio y culpabilidad.
Cada día se decía que sería el último, que estaba tan sucia, hacía cosas tan malas que no merecía vivir, pero cada noche aceptaba las embestidas del padre en silencio.
Sentía que toda la culpa era de suya, no protestaba, al principio sólo esperaba que no le doliera, y ahora sólo quería que nadie supiera lo que él le hacía.
Bueno, ahora ya no volvería a hacérselo más. Lo mira y ve que sigue tan dormido como hace cinco horas. Sigue dormido y... dormido seguirá para siempre.
Se levanta y pasa por delante de la habitación de la madre. Ve que también está dormida, muy dormida y... dormida seguirá para siempre.
Entra y la arropa, tal como ella le hacía cuando era pequeña y su padre aún no había notado que era una niña preciosa.
Como había adivinado, según iba recordando lo que ha sido su vida durante los últimos años, dejó de sentir remordimientos por lo que acababa de hacer. Dejó de sentir remordimientos, pero no le abandonó el sentimiento de culpa, ése siempre afloraba a su mente por mucho que ella intentara convencerse de que nada había sido culpa de suya.
Fátima fuma otro cigarro y al terminar, se acomoda en el sofá, allí donde no hay nadie y mirando para la pequeña batea ve que le queda suficiente para ella y sabe que al igual que su padre y su madre, se quedará dormida, muy dormida y... dormida seguirá para siempre.
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Al fín...Dormida |
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Otra historia de mi viaje ( De Madrid a Andalucía ) |
He dejado Madrid y como una campeona después de treinta y dos vueltas, encontré la carretera que me llevaba a Andalucía pasando por...
Chinchón.
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Chinchón es un pueblecito cercano a Madrid que entre otras cosas tiene un castillo una Ermita, una gran Iglesia y la plaza más acogedora del mundo mundial. Al pasear por ella, sentí deseos de quedarme toda la mañana y parte de la tarde; no lo hice, tenía que seguir visitando el pueblo y los demás lugares que me había propuesto.
Después de ver su iglesia y recorrer el pueblo, me tomé un café en la plaza que me había enamorado y luego seguí camino hacia otro destino: Aranjuez.
Siempre había oído hablar de Aranjuez por dos cosas: sus jardines y por "El Concierto de Aranjuez" de D. Joaquín Rodrigo.
No pude escuchar el concierto, pero sí recorrer y admirar sus jardines y descubrir especies de árboles que antes nunca había visto. Visité el palacio y ¡cómo no! me dejó alucinada.
Al salir de "La Villa Real" (así llamaban los reyes a Aranjuez por ser a ella a la que se retiraban a "descansar" de la dura tarea de reinar) me dí cuenta de que iba conduciendo por la rivera del rio Jarama y recordé a los muchachos que desde Madrid se fueron a pasar el domingo en bicicleta y allí, entre la orilla del río Jarama y la cantina de D. Mauricio, vivieron la triste e intensa historia que D. Rafael Sánchez Ferlosio nos contó.
Con el recuerdo de El Jarama, seguí mi camino y otra historia, esta vez "La Historia" por excelencia de nuestra literatura vino a mi mente y, guiada por su recuerdo, me dirigí a un lugar de ensueño y sueño:
Consuegra.
En el entorno de esta pequeña localidad hay aún hoy en día algunos de los pocos Molinos-Gigantes con los que nuestro loco más querido y conocido se peleaba para salvar a su amada.
Recordé que en Valladolid había visitado la casa en la que D. Miguel de Cervantes y Saavedra vivió con toda su familia, la casa en la que esperó a que alguien se dignara publicar una historia escrita por un ex presidiario, en la que un loco enamorado se peleaba con los "guerreros" gigantes que daban vueltas y vueltas.
Viendo los viejos Molinos de aire y los nuevos Molinos de viento, me imagino lo que el pobre de D. Quijote pensaría si los viera. Si gigantes creía a los "pequeños" Molinos de cuatro aspas, qué horror no sentiría al ver lo verdaderamente gigantes que son los nuevos "gigantes" que pueblan nuestros campos.
Luego de ver el castillo de Chinchón, los árboles de Aranjuez, la rivera del Jarama y los Molinos de Consuegra, me encaminé a la A4.
Con esta puesta de sol remato mi primera etapa e inicio la segunda de mi viaje, pues ya se sabe que de Despeñaperros para abajo, es otra historia.
Andalucía, ahí voy; tiembla.
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Historias de un viaje. ( Madrid ) |
3/11/10 Madrid
Ya estoy en Madrid y cómo no, me he perdido, menos mal que me han encontrado!
A media mañana me llevan a visitar lugares tan emblemáticos como el Palacio Real, en el que estuvimos más de dos horas porque estaban haciendo el cambio de guardia, algo que me han dicho hacen todos los primeros miércoles de cada mes. Es de resaltar que los miércoles la entrada es gratis, algo que se agradece, pues hay que pagar para entrar en todos, todos los sitios. Dios, en todos, todos los sitios, 4, 5, 7€ y más que hay que pagar para entrar.
Después de visitar el Palacio Real, la Almudena, la Iglesia de San Francisco el Grande, pasear por las calles del Madrid antiguo y comer en el Museo del Jamón (os lo recomiendo, bueno, rápido y barato) me llevaron a pasear a la Plaza del Sol.
Por la tarde recorrí lo típico: La Gran Vía y alrededores, la calle de Alcalá y alrededores, y muchas más calles céntricas.
Al día siguiente fui al Retiro, y paseé por otras calles viendo los cientos de hermosos edificios que tienen por allí. Parece que los arquitectos de aquélla tuvieran una guerra de ingenio: Si tú haces ese tan bonito, yo hago este más bonito aún.
5/11/10 Toledo, La Ciudad Encantada y Encantadora.
Alcázar de Toledo
Sólo tuve un día para visitar esta pequeña y divina, divina ciudad.
Me cundió mucho porque fui en autobús desde Madrid y en Toledo, en la misma estación de llegada se coge el autobús Nº 5 que lleva a la Plaza de Zocodover y desde allí se hace el recorrido a la ciudad. Yo conté con una guía muy especial; Mari Paz, la prima de Sagrarito, mi amiga de Madrid.
Gracias a ella pasé un día estupendo paseando, viendo y fotografiando Toledo.
Visité sitios como el museo provincial de Sta. Cruz, a ver una exposición de tapices. Caminando por calles estrechas (cómo no, cuesta arriba¡) y por la orilla del Tajo llegamos a el Alcázar. Tiene una murallas... impresionantes. Yo sólo entré a la biblioteca y subí a la cafetería. Desde ella se pueden sacar fotos muy logradas, a través de las ventanas.
De allí y pateando las calles (ya os dije cómo son estas calles) llegamos a la Catedral. Mi madre, no estaba yo preparada para ver lo que ví. Es una pena que no dejen sacar fotos. Yo al ir con Mari Paz, la prima de mi amiga Sagrarito, pude no sólo sacar algunas, si no también entrar a ver el Tesoro. Lo que ahí hay, ¡mi madre, lo que ahí hay! Si la de Segovia me alucinó, ésta me dejó sin habla.
Catedral vista desde el campanario de la iglesia de los Jesuitas
Al salir creyendo que cualquier otra cosa me iba a parecer menos que nada, me llevó (Mari Paz, la prima de mi amiga Sagrarito) a la iglesia de los Jesuítas. La iglesia en sí siendo bonita, no es lo mejor que me ofreció. Me ofreció la posibilidad de subir a patitas, kilómetro a kilómetro las escaleras del campanario y desde allí además de ver el trío de campanas, visualizar y fotografiar toda la ciudad y el rio Tajo, como si estuviera en un avión...
Qué pasada!!
Río Tajo a su paso por la ciudad visto desde el mirador del museo Victorio Macho
Al bajar las tres mil escaleras del campanario, mi amiga me llevó a ver un museo de Victorio Macho. Me encantó, os lo recomiendo. La ubicación es excelente, las obras impresionantes y las vistas te dejan sin aliento (ver fotos en la galería "...y tu que las veas").
Luego bajamos rodeando la muralla por fuera, pasando delante del antiguo manicomio, (ahora no recuerdo lo que es en la actualidad) desde donde me contó mi guía privada (Mari Paz, la prima de mi amiga Sagrarito) que por las ventanucas que se ven, los locos gritaban piropos y algo más que piropos a las mozas y a sus acompañantes.
Llegamos al Parador, que es una pasada, pero que ya casi no pude fotografiar pues era muy tarde para hacerlo con luz natural y muy pronto para que lo iluminaran. Qué le vamos a hacer! é o que hay...
A las 7 de la tarde me volví más feliz que unas castañuelas en autobús a Madrid, a cenar rico a casa de mi amiga Sagrarito.
Sábado 6, mi último día en Madrid.
Por la tarde paseamos nuevamente por la capi.
Mi amiga Sagrarito me dijo que ya que vivía en provincias, ella tenía la obligación de llevarme a ver el Teatro de la Zarzuela por fuera... y por dentro. Dicho y hecho, allá nos fuimos a ver "La del Soto del Parral". Nunca había visto una zarzuela y cómo no, me encantó. Curiosamente trataba de segovianas y segovianos, tierra que acababa de visitar, así que la ubiqué en el pueblo que más me gustó, así, por obra y gracia de mi reciente recuerdo. Coloqué de un tirón al matrimonio y a los novios en Sepúlveda, que para eso es el pueblo que yo visité, hala.
Me contaron que pocas veces se veía la calle de Alcalá sin coches y este día era un de ellos. Se celebraban los premios de la música MTV.
Se acaba la visita a Madrid y hay que descansar que mañana tengo una ruta guay.
Adiós Madrid, que Andalucía me espera.
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Diario de un viaje. ( Primer día ) |
Amanecer en Coruña - Atardecer en León
Coruña-León-Burgos-Valladolid-Segovia-Madrid
28/10/10 Primer día.
Salgo de Coruña por la mañana camino de León, disfruté el viaje como siempre que lo hago, están los campos vestidos con los colores de otoño y de veras que merece la pena. Kilómetros y kilómetros de árboles llenos de hojas marrones, amarillas y un verde especial. He recorrido ese camino cientos de veces y nunca me canso de admirarlo. Son los 300 km. que más me gustan del mundo mundial.
Llegué a León y como siempre desde hace 35 años me dedico durante media hora a visitar a la familia a vaguear y a dejarme mimar.
Sta. Mª la Real, Sasamón Burgos - Catedral de Burgos
29/10/10. Segundo día.
Salgo de León por la mañana con un bonito y frío día camino de Burgos. Llegando a Burgos se ve una iglesia grande así que salgo de la autovía y me voy a verla. ¡Mi madre, qué pasada de iglesia!
Le pregunto a una señora cómo se llama el pueblo y me dice que Sasamón, también le pregunto cuántos habitantes tiene y me manda a preguntárselo a un señor que estaba al lado, creo que era el alcalde y me cuenta que son 398 con él y que en verano doblan el número.
A media mañana llego a Burgos, camino por la ciudad y visito la catedral, la hermosa catedral que está en obras, cobran 5€ por entrar y además no dejan sacar fotos, voy a ver el Arco y también está en obras, asi que paseo por el rio y algunas de sus bonitas calles; llovió todo el día.
Como mandan los cánones, comimos cordero y queso que dicho sea de paso, estaban de maravilla. Cuando íbamos a visitar el castillo, volvió a llover y a llover tanto que creía que me había vuelto a Coruña. Mi madre qué forma de llover!
Es el segundo día en Burgos y sigue lloviendo, apenas se puede sacar fotos, llego hasta el castillo y me tengo que volver porque un coche estaba atravesado y no podían moverlo, como segúia lloviendo a mares, decido marcharme. Lo que me queda por ver,"fica pa próxima" como dicen nuestros vecinos los portugueses.
Catedral La Antigüa - Patio Herreriano
30/10/10 Valladolid.
Aquí tengo amigos y concretamente mi amiga hace de guía y me lleva a los lugares más bonitos e interesantes de la ciudad. Me lleva a ver las catedrales (tienen dos; una antigüa y otra inconclusa, es que son la leche estos pucelanitos. Paseamos hasta que se hace de noche.
Segundo día en valladolid.
Seguimos haciendo un recorrido por las calles, las iglesias, catedrales y parques más guapos y si bien no vimos todo, sí lo más significativo.
Gracias Carmenchu por ser tan buena conmigo, por saber tanto y por enseñármelo.
Me enseñó las dos catedrales, la Iglesia de San Pablo, los árboles enormes y preciosos del parque llamado Campo Grande y un ciento de sitios más, como la casa donde vivió Cervantes.
Me llevó a ver una tienda maravillosa que como su nombre indica es de ensueño: La Boutique del Cuento. En cuanto a cuentos se refiere tiene todo lo posible y casi lo imposible. La decoración de la tienda es también como un cuento, llena de cuentos abiertos, de imágenes encuadradas hechas por la hija de los dueños para exposiciones, por tener tiene hasta un mini río.
Si tenéis oportunidad de visitarla no os la perdáis, será toda una experiencia.
También quiero agradecerle a su esposo porque se ha "comprometido" a ponerle nombre a las fotos que tengo de Valladolid, ambos conocen al dedillo su ciudad y su historia. (Gracias bella voz)
Dos trocitos de la tienda La Boutique del Cuento
1/11/10 Segovia
Mis planes eran ir hoy a Madrid, pero de repente se me ocurrió que sería muy agradable cambiar los planes y acercarme a ver una pequeña y (para mi) desconocida ciudad: Segovia.
Aquí estoy, llevo unas horas en Segovia, casi no la he visto y ya estoy enamorada.
Salí de Valladolid y mi primera parada fue en Sepúlveda, un pueblo precioso que está en un desfiladero, que tiene cerca un paraje impresionante llamado Las Hoces del Río Duratón, me impresionó lo poco que pude ver (ota vez la lluvia) llovía tanto que me acongojé?¿ y no me atreví a seguir. Estuve observando los buitres y pude fotografiarlos y también sus buitreras.
Medio metro de Las Hoces del rio Duratón - Sepúlveda desde la carretera
Llego a Segovia ya a mediodía y me acerco a La Granja; alucinante.
Me paso dos horas pateando para arriba y para abajo, sacando fotos y disfrutando de los colores del otoño, del tamaño de los árboles y de las esculturas.
Sólo consigo ver la mitad, por lo que he decidido volver mañana ya que lo visto es sólo una mínima parte.
2/11/10 Segundo día en Segovia.
Llego al portón de La Granja antes que el portero (es verdad), y empiezo a hacer un recorrido por las calles de la derecha. Voy acompañada por una vigilante que se ha brindado a guiarme un rato y a enseñarme a moverme por el lugar.
Fue impresionante. Primero vi de nuevo el laberinto, no había flores, pero era
precioso igualmente.
Seguí las indicaciones de la vigilante y llegué a la fuente "Los Baños de Diana" y así una fuente tras otra hasta un ciento, bueno lo de un ciento es tal vez una exageración, pero no demasiada.
Subí una empinada cuesta hasta llegar a lo que llaman "el mar", no es el mar, claro, pero es un lago lo suficientemente grande como para poder llamarle así. Aquí descubro que se me habían acabado las pilas de la cámara y para mi desgracia tengo que bajar hasta el pueblo a por ellas y luego subir mi gordo culo otra vez hasta el "El Mar", algo que me servió para iniciarme en lo de subir y bajar, subir y bajar cuestas.
Y así, caminando, caminando, una calle tras otra me recorrí todo lo que se puede recorrer por La Granja de San Ildefonso.
Quedé enamorada del lugar.
No visité ni el palacio ni la Real Fábrica de cristales por falta de tiempo.
Cuando salí de La Granja fui a Riofrío, un pueblo que tiene un palacio en el que hay un gran museo sobre todo animal de caza. No pude entrar porque ya habían cerrado (cierran a las 13h.), sólo lo vi por fuera.
Por el camino vi cientos de caballos, vacas y toros, de los de verdad, de ésos que ya no se ven; enormes, enormes.
Por fín me acerco a la ciudad. Es un capricho pasear por Segovia. Calles en cuesta, estrechas en las que casi se tocan las casas y llenas de gente.
Visitar la catedral es quedarse impresionada. Es de lo más bonito que he visto en catedrales.
Catedral y Alcázar de Segovia
Sigo y después de cinco o seis cuestas más, llego a El Alcázar.
Es un contraste estar viendo iglesias, catedrales, ermitas... y de golpe, colecciones de armaduras, carros de combate, espadas y demás elementos propios de un feroz ataque y una buena defensa.
Se sube al Alcázar por un camino y se baja por otro para terminar el recorrido en punto estrella de Segovia: el Acueducto.
Después de ver y disfrutar del Acueducto, se puede ir en coche por fuera de la muralla y ver otros 3 ó 4 monasterios: Vera cruz, Fuencisla...
Se acaba la visita a Segovia que Madrid me espera.
Tiembla Madrid, que allá voy!!!!!!!!!!
PD. Todas las fotos tienen un montón de "hermanas" en la galería ...Y tú que las veas
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Jerusalen, la Ciudad Santa |
Una experiencia religiosa
Ya estamos en Jerusalén, es un miércoles por la noche, pero no un miércoles cualquiera no, es víspera de jueves, sí de Jueves Santo. Lo que eso significa en una ciudad con un sentimiento religioso tan arraigado, es algo que hay que vivirlo para entenderlo.
Llegamos como ya he dicho bastante tarde y nuestro primer problema fue encontrar donde dormir. La leche, acabamos agotados, ya habíamos pasado un día lleno de emociones, primero en Masada, luego en el Mar Muerto y después en la Gran ciudad buscando alojamiento. Por fín encontramos un hostal medianamente aceptable y allí nos quedamos.
Jueves Santo por la mañana, acontumbrados a unos días de andanzas a nuestro ritmo, nos encontramos con unas aglomeraciones propias de las rebajas de un gran almacén.
Quisimos entrar a ver el Santo Sepulcro y tuvimos que desistir ante una cola de espera que se calculaba en 3 ó 4 horas.(al día siguiente un sacrificado salió a las 5 am. para sacar las fotos del recinto del sepulcro antes de que abrieran) luego todos juntos a primera hora de la mañana nos dirigimos a conocer el Jerusalén amurallado, el de las 8 entradas.
Entramos por una llamada Puerta de Damascos y recorriendo las estrechas calles llenas de puestos de ventas de todo tipo (y policías), llegamos a la plaza en la que se encuentra el Muro de las Lamentaciones. Para entonces ya era la hora de los eventos religiosos.
Jueves Santo, Jerusalen y reunión de las tres religiones más representativas del mundo ya que había un "oficio" religioso en el que participaban juntos judios, musulmanes y cristianos.
Podéis imaginar el barullo que allí se formó. Era realmente impresionante ver a la gente.
Los cristianos de rodillas con la cabeza gacha y los ojos cerrados, los judios al besando el Muro y valanceándose con las manos juntas y las palmas hacia arriba, y los musulmanes también arrodillados con los brazos extendidos y tocando el suelo con las manos y casi con la frente.
Respetando toda esa manifestación de..., bueno no sé bien de qué, nos fuimos a visitar la Plaza de las Mezquitas.
Tuvimos un pequeño problema para entrar, ya que hacía muchísimo calor y nos obligaron a ponernos ropa que nos tapara los brazos y las piernas.
Todo valió la pena. Es impresionante, súper impresionante.
Nunca vi cosa igual: impresionante.
Lo mejor que puedo hacer es enseñaros algunas de las muchas, muchas fotos que sacamos.
Después de comer nos fuimos al Monte Scopus desde donde pudimos ver Jerusalen en todo su explendor; sacamos fotos y disfrutamos de unas vistas maravillosas.
Tras un día bastante agotador nos fuimos a un centro comercial a cenar. Tuvimos que pasar por un detector de metales y abri bolsos y las mochilas para al final cenar más mal que mal.
Viernes Santo.
Nos levantamos llenos de ganas de ir a todos los sitios y nos encaminamos al Monte de los Olivos,un lugar que para los cristianos muy significativo, para los demás es un lugar con muchos olivos y viñedos, bonito.
Luego fuimos a Belen y paseamos por donde se supone que nació y vivió de pequeño el Niño Jesús.
Era nuestro último día en Israel y teníamos que volver a por nuestro equipaje y llegar a la frontera para pasar a Jordania.
Elegimos una frontera muy alejada de Jerusalen para aprovechar un poco más de tiempo en la Ciudad Santa pues la que estaba cerca tenía unas tres horas de espera de media.
Pasamos las últimas horas recorriendo la zana nueva de la ciudad y nos sorprendió gratamente una exposición en plena calle. Había estatuas, cuadros y figuras varias preciosas. Ver fotos, fotos.
La estancia en Jerusalen fue algo digno de mención, vimos gente extraordinaria, monumentos impresionantes, policías, guardas, soldados y demás veladores por la seguiridad que daba bastante inseguridad. La verdad es que cuando se ven tantos y tantos hombres armados por las calles, te crea una psicosis de miedo que no sentimos en ningún otro sitio de los visitados. No es nada cómodo pasear con la sensación de que hay cientos de pares de ojos y más cientos de cámaras vigilándote todos y cada uno de los movimientos.
Después de recorrer medio Oriente en taxi llegamos a Amman.
Llegamos a las tantas al hotel del aeropuerto de donde nos echaron porque cuando estábamos pidiendo habitaciones, llegaron como 50 personas que se quedaron sin avión y nos dijeron que tenían prioridad por ley.
En compensación nos acercaron al aeropuerto y como hacíamos de jóvenes, dormimos en la sala de embarque y la día siguiente nos volvimos a España, que es la leche volver a España.
Llenos de cansancio, piedras, recuerdos y experiencias, volvimos a casa.
P.D.
Para ver más fotos acceder a la galería de fotos "y tú que lo veas". Para ver estas en grande, sólo haz clik en ellas. Gracias.
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Por Israel |
El Camino hacia Jerusalén
Después de los días impresionantes que habíamos pasado en Egipto, nos dirigimos a Al- Hijâz (Eilat), una ciudad que bien podría ser Coruña, bonita, alegre y ruidosa (al menos en el puerto), donde de repente te olvidas que estás en Oriente.
Allí alquilamos un coche y nos encaminamos a Jerusalén pasando por:
--Un lugar espectacular llamado CRÁTER RAMÓN, donde al llegar nos regalaron unos tubos de ensayo (no seáis mal pensados) para que los llenáramos con la arena de las montañas de los distintos colores y evitar así que el personal llenara botellas de agua enormes, ya que de lo que se trata es de traernos un recuerdo, no toda la montaña. Ahí quedan estas fotos.
--Siguiendo nuestro camino, paramos en un lugar llamado Evclat en el que había un oasis, con un acceso impresionante.
Allí pasé algo de miedo por sus escarpados precipicios, era de difícil acceso pero al llegar abajo aparecía un rio que no se sabía de dónde salía, en pleno desierto. Más que bello, era sorprendente.
--Masada, uno de nuestros lugares elegidos por su historia.
Masada es la montaña en la que se encuentran los restos del castillo de Herodes, sí, ése que decidió acabar con los primogénitos varones nacidos en los mismos días que Jesús, recordáis?
Subir al castillo fue un acto de fe. Ved cómo una caja de madera en un armazón de cuatro hierros subía casi hasta el cielo. Para mí que este rey quería estar cerca de las estrellas o tal vez sabía lo malo malísimo que era y no quería que nadie accediera a su casa. Mirad qué fotos! como para subir andando en un día de calor!
--Camino de otro punto sumamente esperado, pasamos por delante de donde los libros dicen que Rakel, la esposa de Lot, se convirtió en estatua de sal por ser cotilla y mirar hacia atrás para ver cómo acababa la fiesta de Gomorra y Sodoma, a pesar de que le dijeron por activa y por pasiva que no lo hiciera.
Seguimos mirando muy tiesos hacia delante, por si las moscas, y después de comer llegamos al... Mar Muerto!! !Guau!
Alucinante. Es como lo cuentan, te sientas en el agua como si de una silla se tratara, te puedes acostar y mirar el azul del cielo, puedes echarte de lado y dedicarte a pensar en qué cosas tiene la vida, mi madre, qué cosas!! Me hubiera quedado a vivir en el agua, de repentente sentí que pesaba 20 kilos menos! !Quiero volver!

Bien, después del baño y de hacernos un peeling con el barro negro del mar, algo que es como una tradición y que te deja la piel de un suave que ni te lo crees, nos encaminamos a Jerusalén, punto culminante de nuestro vieje a Israel.
Ya estamos en pleno Israel y ya se nota que la gente es como más seria, "rarita", viendo cosas como muchísima gente con armas, incluso llevando en una mano un fusil y con la otra agarrando a un niño de pocos años. Sí, es un poco rarilla la gente.
Jerusalén es un mundo.
Queda para mañana.
Nota: Si queréis ver más e impresionantes fotos, acceded a la galería de fotos en Flickr
