LA DESPEDIDA


UNA NOCHE DE VODKA


Es tarde. ¿Tarde?
Tengo la sensación de que es tarde, pero porqué?, tarde para qué? Tengo que ir a algún sitio? Me esperan?
No lo sé, me duele la cabeza, me duele mucho. ¡Me va a estallar!
Intento levantarme pero no puedo. El suelo se mueve. Todo se mueve. Cómo que se mueve?
Oh dios, mi cabeza! Mi estómago!; quiero vomitar.
Miro alrededor y lo que veo no me gusta.

Jesús, estoy en una iglesia! No, no es una iglesia, es muy grande. Claro!, estoy en una catedral. En la Catedral.
Qué hago aquí? Uf, me siento fatal.
Tengo resaca. Claro, ayer fue la despedida, claro, y, dónde están ellos?

Consigo a duras penas levantarme y voy hacia una puerta, los veo, ahí están, pero….., qué les pasa?
Porqué están echados en el suelo? Porqué no se mueven?

Toco en el hombro a Julio, protesta, dice algo así como que quiere dormir, que es temprano, que me vaya.
Me acerco a José y tampoco me contesta, Pablo no reacciona.

Me siento en un banco y trato de pensar, de saber porqué estamos en la catedral.
Recuerdo vagamente la cena, las copas en el pub de Laura. Buena amiga Laura, nos regaló unas botellas de vodka para celebrar la despedida.
Recuerdo que nos fuimos a las chicas. El club está a las afueras de la ciudad. Estuvimos con unas chicas. Ellas sí que saben divertirse! y beber.
Dónde están las chicas? He de buscarlas.

Me levanto y me tambaleo, me cuesta mantenerme derecho, me vuelvo a sentar.
Ya recuerdo; ellas no vinieron con nosotros, se quedaron en el club al cierre.
Salimos solos y no recuerdo muy bien qué hicimos.
Me duele la cabeza y quiero dormir.

Miro hacia donde están los chicos y recuerdo. Ayer (supongo que fue ayer) hicimos la despedida, la cena de los chicos.
Fuimos junto a las chicas y, qué hicimos allí?.
Vaya preguntita!, qué se hace allí?.

Quiero salir de aquí, no me gustan las iglesias, ni los santos, necesito orinar, quiero un aseo.
En mi espesura mental deduzco vagamente que estando en una catedral no voy a tener un aseo, que tengo que salir, que necesito salir.
Me dirijo hacia la puerta, no abre y yo tengo que orinar. Decido hacerlo en una esquina. Veo mis zapatos y no entiendo porqué están llenos de barro. Por qué tengo los zapatos llenos de barro?
Miro mis manos y están sucias, mis uñas tienen tierra. Por qué tengo barro en los zapatos? Por qué tengo tierra en las uñas?
Miro bien mis manos y a mi nariz llega un olor nauseabundo. De qué? De dónde? Son mis manos. Por qué huelen así mis manos?

Vuelvo junto a los chicos y veo botellas en el suelo vacías, algunas rotas. Qué hacen esas botellas en el suelo? Qué hacen unas botellas en una catedral?
Nos las hemos bebido todas nosotros?. Claro, así estamos.
Quiero lavarme las manos. Porqué tengo las manos tan sucias? Huelen tan mal!

Sigo andando y llego donde están los chicos. No se mueven. Apenas un suave sonido nasal y un pequeño ronquido de Pablo, nada más. Silencio absoluto.
Intento recordar cuántas botellas bebimos. Creo que cuatro de vodka y una de coñac (esa que robó Jose en el club).

Poco a poco voy aclarando ideas. Cada minuto que pasa recuerdo mejor las cosas y con cada minuto que pasa, mi corazón se encoge un poco más. Una idea quiere abrirse camino a través de la bruma del alcohol.

Qué es eso que quiere aflorar en mi mente? No lo sé, pero no me gusta. No me gusta que mis manos estén sucias de tierra, que mis zapatos estén llenos de barro.
No me gusta. No me gusta el olor de mi cuerpo. No me gusta la sensación de que algo malo ha pasado.

No quiero pensar; quiero irme a mi casa y descansar en paz. Descansar en paz?. Descansar en paz? No quiero descansar en paz. Ya lo haré cuando esté muerto. Muerto?
Dios, qué estoy pensando?

Qué es lo que no quiero pensar? Por qué me duele la cabeza? Muerto, muerto. Los muertos, el barro en los zapatos, la tierra en mis uñas, este olor nauseabundo..., no quiero pensar.
Me siento y sujeto la cabeza con mis manos, no quiero tener más pensamientos. No quiero ver mis zapatos, ni mis manos. No quiero tener este olor.

Qué hice? Qué hicimos?
Qué es lo que no recuerdo, pero que me ronda la cabeza como algo malo, muy malo?
Qué pasó?

Empiezo a recordar. Me dirijo de forma automática hacia el centro de la nave y... Dios, recuerdo, ahora recuerdo.

Recuerdo a Julio diciéndonos que él conocía bien el cementerio que está cerca de su casa, que allí se está muy tranquilo;
nos cuenta cómo le gusta ir allí solo a “fumar”.
Estamos borrachos, muy borrachos. No pensamos, sólo actuamos.

-Vamos chicos, es la despedida, acerquémonos hasta allí.

Y allí nos fuimos. Pero, qué pasó allí?
No quiero pensar. Eso que me martillea el subconsciente es demasiado malo para que salga a la superficie.
Quiero no pensar, quiero descansar, simplemente descansar. Me estoy volviendo loco. Lo que empiezo a recordar es terrible, no puede ser verdad.

Yo sé que es verdad.

De repente, todo el efecto del alcohol desaparece. Me quedo helado. El corazón parece que se me va a parar. Dios: qué hemos hecho?

Vuelvo donde están los chicos, en mi locura temo que no estén, que hayan desaparecido, estoy aterrorizado.
No, no han desaparecido, ahí están, dormidos, borrachos, semiinconscientes, como antes estaba yo por los efectos del alcohol.
Grito como un loco, que es como me siento, y ellos se despiertan enfadados y protestando.
No se ubican, están desorientados en tiempo-espacio. El lugar, el momento, les parece irreal.
Al igual que a mí, el suelo se les mueve, quieren estar en sus casas, quieren descansar.
Yo sin miramientos les digo lo que he recordado y todos, de forma automática miramos al altar mayor.
De golpe recuerdan lo que saben pero el alcohol ha relegado al subconsciente.
Les digo que miren sus zapatos, que miren sus manos, que huelan su ropa...
No quieren estar aquí, quieren irse a sus casas, quieren escapar de la realidad, del horror.
Aterrorizados me miran, tal vez esperando que yo les diga que sólo es una pesadilla, que es una broma.
José casi se desmaya, Pablo se encoge y llora, Julio me mira aterrorizado y yo me quedo en silencio. Dejo que asimilen la realidad.
Pasado un momento, que pudiera haber sido un siglo, nos miramos y supimos que teníamos que hacer algo con Éso. No podía quedar ahí.

El día empezaba a hacer su aparición, y con él las puertas se abrirían, los turistas con sus cámaras llegarían, las beatas con su pañuelos en la cabeza y sus murmullos, los curas... dios, esto se llenaría de gente. Y Éso no podía seguir ahí. Si alguien lo ve, vendrían los policías, nuestros padres... nuestros padres?
Sí, nuestros padres, la policía llamaría a nuestros padres. Ahora sí que me quiero morir.

Tenemos que devolver ésto a su sitio.
Tenemos que acabar con esta pesadilla colectiva. Tenemos que darle la paz a ésto para poder quedar en paz.

Podremos, podré tener paz alguna vez en el futuro?
Nos vamos hacia el centro de la catedral y allí, en el altar mayor, está.
Nos mira, no, no puede mirarnos, no tiene ojos. Dios, es horripilante, grotesca, está llena de barro y parece que nos mira sin ojos.

Qué hacemos con ella?
Quién la toca ahora sin la valentía del alcohol?
Seguro que nunca más vamos a quitar esta sensación de olor nauseabundo de nuestro cerebro.
Miro para ella y siento que mi vello se eriza, que mi corazón se para.
Nadie se atreve a tocarla.
Me parece ver sangre aunque creo que no es real.
Cómo conseguimos traerla?
Porqué solo ella?
Qué pasó con el resto?
Dónde lo dejamos?

Ninguno lo recuerda.
Ninguno queremos recordar, sólo actuar y rápido, sólo devolver esto a su sitio para siempre jamás.
Nosotros nunca dejaremos de verla. El hueco de sus ojos nos mirará y no dejará que olvidemos que le interrumpimos su descanso final.

Pablo la tapa con su chaqueta y siguiendo las indicaciones de Julio, nos vamos con el cuerpo del delito (la cabeza más bien) y al llegar al cementerio la posamos sobre una losa y corremos despavoridos. Ninguno mira hacia atrás.

Ha pasado el tiempo y ella me sigue acompañando. Sigo viéndola ladeada y sucia mirándome sin ojos. Por las noches mis manos adquieren un olor que me hiela la sangre.
En mis pesadillas me mira y me pide que la devuelva a su lugar, a su cuerpo roto.. Quiere unirse a su cuerpo.
Me pregunto si encontró acomodo en su cuerpo o si está aún afuera o si alguien la puso en su sitio.

Tengo que reparar lo roto, sé que si no lo hago, nunca descansaré en paz.




31 comentarios:

Kalar dijo...
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Gata Negra dijo...

Vaya Diana!! Me has tenido intrigada hasta el final. Muy buena la historia, con lo cortita que es y hasta tiene su misterio desde principio a fin.

Un beso!

Diana dijo...

Me alegra que te guste.
Espero que tus zapatos no estén sucios de barro ni tus manos de tierra. (es broma)
De veras que gracias
Muchas gracias por el premio que me has otorgado desde tu blog.
Diana.

La Blogueria dijo...

Muy macabra la historia y muy bien contada, me ha gustado mucho, aunque por otro lado puede denotar un incipiente trastorno mental... estaré atenta por si hubiera que internarte.

¡Enhorabuena por tu premio!

Moreno71 dijo...

Uffff, Diana!

¡A ésto le llamo yo mantener al lector al filo del asiento! Me has tenido todo el relato haciendo mil conjeturas acerca de lo que había pasado, y no he acertado con ninguna.

Excelente y tenso desarrollo, y un final inesperado... ¡Bien por tí!


Un abrazo!

Fenridal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
La terapia de Rafaela dijo...

Diana!!! tienes premio te lo ha dado Alma de trapo de gata negra!!!! tienes que pasarte a recogerlo.... Enhorabuena!!! te lo mereces, ya sabés seguir la cadena a 5 blogs más cuando tu creas que tienes que darlos. bss

Gata Negra dijo...

Eso digo yo!! A ver cuando te pasas a por él :P

feliz semana :)

Diana dijo...

Hola.
He intentado publicar un comentario y un duende no me ha dejado
Gatiña, no sé cómo se hace éso de recoger el premio!!!!
En serio.
Me podéis decir cómo hacerlo?
Yo sé a quienes quiero "nombrar", pero no cómo hacerlo
Un besiño y gracias.
Diana

Gata Negra dijo...

solo tienes que guardarte la imagen del premio y luego colocarlo en el lateral de tu blog, igual que has hecho con las demás imagenes, para que quede ahì para la posteridad y que todos estén bien informados de lo famosa que eres por el ciberespacio.

Luego, leete tranquilamente mi entrada en dondo te lo concedo.
Ahí doy explicaciones. pero por si acaso. tienes que pasar el premio a 5 blogs, lo pones en una entrada, linkeandome a mi como que te he entregado el premio y linkeando la pagina original del "inventor" del premio. Y luego los 5 ganadores, linkeados también. Les avisas a ellos que se pasen por tu blog a recoger el galardón y que continúen la entrega de premios.

Espero haberme sabído explicar

besos

Sara dijo...

Hola Diana! gracias por tu visita a mi blog, ya tienes un link directo desde mi blog, te visitaré a menudo pues tu blog me ha gustado mucho, te leeré más detenidamente que ahora estoy en el curro.
un abrazote

Anónimo dijo...

Hola Diana.
Muy buena la historia, si señora...
Me ha gustado bastante.
Gracias por tus comentarios y habría posibilidad de poder enlazar nuestros respectivos blogs?
Un saludo desde Madrid

Miguel
http://miguelgonzalezaranda.blogspot.com/

Amado Gómez Ugarte dijo...

Sí señor, una despedida de las buenas... Muy entretenido tu cuento, hasta el final. Y la foto de abajo, perfecta como remate de la historia.

Diana dijo...

Hola Amado!
Inda menos mal que teño a testa no seu lugar!( ala, traduce).
De no ser así se me subirían los humos a ella al leer tu comentario.
Que alguien que escribe como tu, diga que le ha gustado es un placer.
Gracias Amado.
Por cierto, vaya el último post el de tu amigo Octavio, eh?
A éso le llamo yo escribir.
Un biquiño y bienvenido!
Diana

Diana dijo...

Hola Sara.
Gracias por tu comentario.
Yo también leeré tu blog, me trae buenos recuerdos.
Sara, de veras que gracias.
Diana

UnaSirenaVarada dijo...

Hola Diana:
Has conseguido transmitir en un relato corto grandes dosis de inquietud, suspense y sorpresa,algo nada facil.
Mi enhorabuena

Anónimo dijo...

Muy buena la historia, por fin encontre quien me siga en las juergas!... y eso del premio, porque no hay un premio para mi tambien?. quiero mi premio.
saludos.

Diana dijo...

Hola Sirenavarada.
Graciñas por tus elogios.
Me alegro que te haya gustado, me alegro mucho.
Sirena, he intentado acceder a tu blog y no he podido, por qué crees que es?
Me encantaría conocerlo.
Un saludo.
Diana

Sara dijo...

Dianita... hola de nuevo, ahora si que he podido parame con detenimiento en tu blog y te digo Diana has dado en la Diana precioso blog, mi visita está asegurada, nos vemos en el tuyo y en el mio guapetona para comentar muchas cositas.
un beso galleguiña.

Diana dijo...

Hola Sara.
Graciñas por tu agradable comentario.
Me encanta que te haya gustado y, sí, nos veremos en tu blog y en el mio.
Un besiño desde Coruña.
Diana.

SirenaVarada dijo...

Querida Diana:
Tienes razón, tampoco yo sé por qué no se puede acceder a mi blog pinchándome desde el tuyo, y la verdad es que me gustaría saberlo.
La dirección es:
http://mundodesolos.blogspot.com

Estaré encantada de que te pases por allí y si lo haces, por favor,considera que estás en tu casa
Un beso

Diancecht dijo...

Pues sí que son ideas distintas de despedidas, sí. La verdad es que me ha recordado a ciertas visitas que hacíamos al cementerio en tiempos más inconscientes.

Me ha gustado especialmente la forma de mantener la intriga hasta el final. Sigue así.

Bicos,
Dian

Diana dijo...

Dian, gracias por tu visita, por tus elogios y por tus bicos.
Creo que seré una asidua de tu blog.
Un biquiño desde Coruña.
Diana.

Bernabe dijo...

Diana!!!! Qué cuento!!!
Me ha encantado, es terrorífico pero me ha gustado muchísimo.
Mo enhorabuena por escribir tan bien.
Bicos

ALMOGAVAR dijo...

¿porque sacaste el cosito ese por donde hablabamos?

Pablo dijo...

Llegué a este blog por casualidad, y me encontré con una historia increible. Es un texto magnifico, que mantiene el suspense hasta el final.
Enhorabuena.

Diana dijo...

Hola.
Gracias de nuevo Pablo.
Es muy, muy gratificante leer un elogio a mi post de alguien capaz de escribir con tanta pasión, claridad y,poder de convicción sobre El Quijote.
Lo dicho, maravilloso tu post.
Seguiré leyendo tus escritos.
Graciñas.
Un saludo desde Coruña
Diana

Anónimo dijo...

Diana qué historia..
Qué historia!!
Me recuerda alguno de los relatos más impresionantes de terror que he leído.
MUY BUENO.
Muy bueno.
Cuando acabe mi blog espero que lo mires.
Julio.

Anónimo dijo...

Buenas
Llego a tu casa desde infiernito, aca en el norte.Me ha parecido extraordinario tu relato. Yo quiero un corrida como esa.
Un saludo desde La Argentina Diana

Anónimo dijo...

Buenas, soy Antonio, ya me he leído otro cuento, son muy buenos, me voy a pasar la tarde contigo, me gustan mucho.
Antonio

Daniel dijo...

Me parecio excelente... Desde que empece a leer no puder parar hasta llegar al final.
Saludos de tu amigo Chiapaneco en Puerto Vallarta, México.

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