Si quieres alucinar: mira ésto.

Esto lo encontré en La Bloguería y de verdad que flipé.

Créeme que no son reminiscencias de la Noche Vieja, no es resaca... simplemente es un alucine.


Se llama "Zoom Quilt", un proyecto artístico creado por varias personas, y el resultado es esta maravilla.

Tu en mi piel


Y él lo sabe.

Sabe que no es dueño de este momento. Pero sí lo es de su contenido.
Y él sabe que no eligió el momento, pero que puede revivirlo, lo sabe y lo revive, una vez, otra, infinitas veces lo revive, pue si bien su alma está herida, su mente trata de restañar las crueles llagas que el desamor ha causado y, lo revive.

Él revive la noche de la despedida pues es el momento de más intensidad de los vividos.
Él aún nota su contacto, aún siente su calor, aún oye su voz.

Es ésto lo vivido?
Es ésto lo soñado?
Es ésto lo sentido?
Él vive para vivir este momento; para vivirlo vivirá.

... Juntos estamos amor, juntos.
Y siento tus dedos, o son tus labios?, son tus dedos son tus labios que recorren mi cuello, que acarician mi espalda, son tus labios, son tus dedos.
y siento tu aliento en mi cintura, y noto tus dedos, o son tus labios, en mi piel?

Son tus labios que me besan, son tus dedos que me acarician, es mi piel que se excita.
Es mi cuerpo que responde, es mi mente que se ofusca, son tus labios son tus dedos.
Es tu mano que recorre mis piernas, son tu labios que cierran mis ojos,
Es tu boca , es tu mano, son tus labios, son tus dedos.

Toda tú en todo yo.

Y, tus dedos, y tus labios besan, acarician mi pecho, mi cintura, mi... qué es amada? Qué es? Son tus labios lo que siento? Son tus dedos lo que saboreo?

Qué es amada lo que hace que mi cuerpo se estremezca, mi mente se ofusque, mi Ser se excite y desee ser tuyo, que seas mía? Son tus labios, son tus dedos, es tu boca, es tu mano, qué es lo que mi Ser oprime? Qué es lo que ha hecho de mi Ser, su juguete? Son tus labios que lo besan, que lo mojan?

Son tus dedos que lo hacen suyo, que lo manipulan, que lo... qué es lo que hacen tus dedos? o, son tus labios?
Son tus labios o son tus dedos? No lo sé.

Y tus dedos me dibujan, y tus labios me modelan. Son tus labios, son tus dedos que traviesos me recorren, mis piernas tiemblan, y esa parte de mi cuerpo se crece, se crece, se crece.
Sé que tus labios, tus dedos en mí, en ése mi Ser sensible, ese mí que crece, que quiere vivir y morir, que se crece, que se crece, que se crece y va a morir en un estallido de dolor, de placer, de locura, de divinidad, de... Son tus labios, son tus dedos? En tu mano, en tu boca, en tí, ese mí se abandona.

Ése yo ya eres tú. En tí me abandono, a tí me entrego.

En este momento, el Momento, son tus labios, son tus dedos que recorren mi cuerpo y, me besan, y cual alas de mariposas, de mil mariposas, me acarician y mi yo más crecido, más sensible, más excitado, a tí se entrega.

Y él lo sabe.
Sabe que este momento no lo ha elegido.
Él sabe que este momento, será vivido, revivido para que al repetir esta experiencia corporal, se convierta en la cura de su alma.

Él lo sabe, lo siente, lo vive.
Él lo sabe, lo sueña, lo vive.





Diana.

Os Sete muíños

Hoy ha sido un gran día. Un día lleno de pequeñas vivencias que me han hecho sentir llena de paz y felicidad.

8am:
Toca estirarse, ver qué tal mañana se presenta y tomar un té mientras ojeo el periódico y el correo (electrónicos, claro).



9am:
Nos dirigimos a Guitiriz, villa coruñesa a unos 50 km. que hasta hace algunos años era de paso obligado cuando se salía de Galicia hacia cualquier parte, pero que ahora sólo la visitas si te lo propones, y nosotras nos lo propusimos. Una vez allí, un café en el bar de la plaza y nos vamos a un lugar precioso, del que había oído hablar, pero que no conocía. Aparcamos el coche y como no podía ser de otra manera, no pusimos a caminar.
Caminamos sin prisas, admirando y disfrutando del paisaje, oyendo el ruido de las pequeñas cascadas de que se forman a lo largo del recorrido del río. También se oía el graznido de unos pájaros negros y grandes que resultaban bastante impresionantes.
Como dice el nombre de la ruta, caminamos siguiendo la orilla del río hasta que vimos los siete molinos, no están muy bien conservados, pero el entorno, el paisaje, el silencio y los sonidos, son espectaculares.
Tanto a la ida que me paraba cada metro para verlo y fotografiarlo todo, como a la vuelta, que ya lo miraba y admiraba sin tanta parada, me parecia estar paseando por un lugar lleno de magia.



12am
De vuelta al coche, y tras tomar un refresco y unas tapas típicas del lugar (zorza con patatas), nos vamos a visitar un monasterio cisterciense que está a 20 km, en Sobrado dos Monxes: Mº Sta María de Sobrado. Es este pueblo muy pequeño y muy bien cuidado, con hermosas casas de grande ventanales con pequeñas cristaleras parecidas a las de La Marina, en Coruña. No tuvimos mucha suerte; estaba cerrado al público hasta dos horas más tarde y además, algo que me causó una gran sorpresa, en la explanada del monasterio, vivían en sus caravanas y furgonetas unas familias de etnia gitana, la verdad es que no me pareció el lugar mas apropiado para que estuvieran, no ellos (los gitanos), si no nadie, es un lugar para admirar y disfrutar con la tranquilidad que se respira en este tipo de lugares, y ver que todo el frente de la fachada principal y la entrada estaba tan ocupado, me sorprendió y no pude fotografiar el entorno.
De cualquier manera, esto no fue motivo que alterara el maravilloso día que estaba pasando.



3pm
Ya en casa, un bañito, un ratito de sol debajo de un sauce y a ver el partido, partidazo de la selección de baloncesto (ganamos, por supuesto).
Luego otro baño, un partido de fútbol y a descansar, que mañana es otro día.

Así ha sido un día para mi maravilloso, un día los que te hacen sentir que la vida puede ser una gozada.

La Casa II

Continuación de "La Casa"

Tal vez manaña cuando venga me lo encuentre esperándome con la policía. O lo que es peor, que esté escondido con la escopeta preparada y se líe a tiros conmigo. Yo sé que algunas gentes de las aldeas acostumbran a saldar las diferencias con los vecinos a tiro limpio de escopeta.

Qué me esperará mañana cuando al amanecer venga de nuevo a la casa?

Pasa el día, llega la noche y yo sigo con mis fantasías, divagaciones o ensoñaciones, según el momento. La espera se hace eterna, y la incertidumbre de lo que me voy a encontrar no me permite dormir.
Pienso que he invadido una propiedad privada, he tocado, mirado y cambiado de lugar objetos personales sin ningún tipo de autorización y mañana es posible que pague por ello.

Hace un día gris, ha hecho mucho frío y mis viejos huesos lo notan más de lo que antes lo notaban. Han caído unos copos de nieve suave que no consiguen cubrir el suelo, pero sí que logran quedarse prendidos en las hojas de los árboles cercanos y enfrían el ambiente.
Consigo que desaparezca la sensación de gelidez de mi cuerpo y me animo a bajar, ya en el salón, saco el sobre de las fotos y de nuevo con su ayuda me traslado al pasado.
Han pasado muchos años y aún se conservan bastante bien. Tal vez nadie las haya visto más que yo. Nadie nunca me ha preguntado por ellas, nunca nadie me ha dicho que supieran lo vivido por mí en aquellos lejanos días.

Ahora que ya soy vieja, ahora que estoy sola y tengo mucho tiempo... y poca memoria, mirando estas fotos puedo volver a vivir a través de los recuerdos, mi paso por la casa que parecía abandonada pero que yo sabía que no lo estaba.

Cierro los ojos y a mi memoria viene al día en que tras haber movido las cosas que había en la casa vuelvo de nuevo a ella.
Siento temor a lo que me pueda estar esperando después de la osadía de tocar todo. Sé que si el hombre que en ella parece vivr quiere, tiene motivos más que justificados para recibirme cuando menos a tiro de piedra.
Ahí estoy, mirando la casa y acercándome a ella. No pasa nada al atrevesar el portalón, así que sigo caminando y me acerco a la puerta de la casa. Miro hacia las ventanas de arriba pues creo ver algo moviéndose detrás de los sucios critales, no veo nada por lo que ya sin dudarlo agarro el pomo de la puerta que, como si me estuviera esperando, se abre sin ofrecer resistencia.
Entro, actuando como una inconsciente, entro.
Desde el pasillo no se ve nada. Entro en la cocina y veo que los platos vuelven a estar sin fregar, el pan en la panera y la leche encima de la mesa.
No se porqué toqué la botella, la leche está fría, no sé si es que estaba en la nevera hasta hace un minuto o es por el frío de la mañana. El caso es que mi corazón se encoge y siento que la sangre abandona mis venas, pues mientras miro lo que hay en la cocina, siento un ruido que se oye débil aunque nítido. Proviene de algún lugar de dentro de la casa.
Sigilosamente recorro el pasillo, mirando las habitaciones y por fín llego a la puerta que ya sé lleva a la parte de arriba de la casa y al sótano.

Qué hago? he perdido el sentido? Aquí estoy, en una casa ajena que no sé ni quien vive en ella, en la que me he metido y he manipulado sus cosas sin permiso alguno a punto de entrar en algún sitio en el que puede estar esperándome el dueño (siempre he sentido que era un hombre el que allí vivía) y sin saber cómo me va a recibir.
Como estaba decidida a saber lo que me esperaba abrí la puerta y sin saber porqué, bajé las escaleras.
No me paré a pensar; sólo bajé.
Estaba todo oscuro, no se veía ni oía nada, pero yo sabía que allí había alguien.

-Te estaba esperando.
Mi corazón se paró. Sí, durante décimas de segundo, que a mí me parecieron horas, mi corazón dejó de latir, para a continuación reanudar los latidos al galope.
Seguía sin ver nada, la estancia estaba prácticamente a oscuras, las ventanas estaba tapadas por una vieja cortina, y la luz no había sido encendida.
Recuerdo que lo único que llegué a pensar mientras recuperaba los latidos de mi corazón fue algo así como: es él, sé que es Él.

-Señor, buenos días.
-Cómo te llamas?
- Julia, señor.
- Así que Julia. Y qué haces en mi casa, Julia?
-Lo siento, señor, pero mi perro se escapó y creo que entró aquí. Venía a buscarlo.
-Lo has encontrado?
-No señor, no sé dónde estará, siento haberlo molestado, ya me voy señor, ya salgo.
-Deja de llamarme señor.
-Cómo quiere que le llame?
-Qué te parece por mi nombre?, es Indalecio, como mi padre.
-Si señor Indalecio.
-Bueno, lo vamos a dejar en Alecio, que es como se me conoce.
Ahora dime la verdad, porqué has estado husmeando en mi casa?
Qué esperabas encontrar?
-Lo siento, señor, perdón señor Dalecio, es que no sabía que existía esta casa y cuando la vi y noté que tal vez alguien vivía en ella y... bueno, sentí curiosidad, y entré y, miré y luego volví a entrar y volví a mirar y... otro día y...
-Tranquila mujer, cálmate, que no te voy a matar. Cálmate.
-Gracias señor. Bueno, ahora me tengo que ir. Gracias por su amabilidad y disculpe las molestias.

Cuando ya estaba en la mitad de las escaleras oigo que me dice:

-Porqué si tanto te interesaba esta casa, tardaste tantos días en volver?
-Señor, es que ...tengo... es que bueno, yo estoy casada y además tengo un padre y una madre y...
-Vaya, yo tenía un padre y una madre. Qué tiene éso de especial?
-Yo, bueno, señor, me tengo que ir.
-Hasta mañana Julia.

Pasaron varios días y aunque me moría por ir, no me atrevía. Algo en mi interior me decía que no era buena idea volver allí.
Pero desde que descubrí la casa, mi sentido común estaba arriconado y hacía cosas que en otros momentos no habría ni siquiera osado pensar.
Siempre he sido sensata, tranquila aunque decidida. Mi vida ha sido una vida llena de pequeños altibajos, de noches sin dormir, de noches de felicidad. Dias de angustia, días de calma. Una vida normal, en línea recta, como decía mi difunto marido.
Sí, así había sido mi vida antes de encontrar La Casa...y después de no volver a La Casa.
No debía volver, pero volví, volví a los pocos días y volví durante mucho tiempo.
Y cada vez que volvía, allí estaba él, esperándome.

-Señor Alecio, está usted ahí?
-Claro, dónde cres que iba a estar? ésta es mi casa
-Señor, le he traído un libro, quiere verlo? Es de mi padre, así que cuando lo haya leído tendré que devolverlo.
-Vaya, pensé que era un regalo para compensar el haber estado husmeando por mi casa como si fuera tuya.
Cuando me gusta un libro, quiero quedármelo para siempre, cómo es que te lo tengo que devolver?
-Lo siento señor, la próxima vez le traeré uno de regalo.
Señor, si tanto le gustan los libros, cómo es que sólo tiene dos?
-Eres muy curiosa. Te diré que todos mis libros (Luego supe que sus libros y mucho más que sus libros) quedaron donde vivía antes... Muy lejos.
-Cuánto de lejos, señor?
-Si vuelves a llamarme señor, te echo de mi casa.
Demos un paseo y te contaré dónde están mis libros.

Así fue cómo empecé a conocer al señor Indalecio, Alecio para los amigos.
Así fue cómo conocí su vida.
En cada uno de los paseos que dimos durante tanto tiempo, Alecio me iba contando retazos de su vida.

"Rápido, rápido, todo el mundo arriba que nos vamos. Todo el que viaje, que suba, el que no suba se quedará en tierra. Rápido, rápido".
-Es el primer recuerdo que tengo de mi vida.
Antes de esos gritos, no creo que me aconteciera nada importante, al menos nada tan importante.
El que gritaba era un hombre grande como un camión, negro como una noche y ronco como un motor viejo.
Estábamos los tres arrinconados, mi padre cuidando de los baúles, mi madre cuidando de mí, yo, yo sólo podía mirar al hombre, no era capaz de quitar los ojos de él.
Por algo era el hombre más grande que había visto en mi corta vida, el más grande y el más negro.
Él me miró y sin comtemplaciones me dijo: < Muchacho, quítate del medio o te tiro por la borda>
No sé si lo habría hecho, pero creo que sí, por lo que me agarré de las faldas de mi madre y no me solté en dos días.
Fueron días difíciles para todos. Para mi madre,que se mareaba cada vez que pretendía levantarse y su estómago estaba siempre revuelto. Para mi padre que tenía que cuidar de mi madres y de nuestras pertenencias. Tenía tanto miedo de que desaparecieran que entre eso y mi madre, se olvidaba de mí.
Yo andaba suelto por los alrededores mirándolo todo, hasta que un día el hombre grande agarrándome por una oreja me llevó hasta lo que me pareció el infierno. Menos mal que pasamos de largo y entramos en una gran cocina.
Cuánto miedo pasé! es difícil imaginarlo, pero nunca antes ni después pasé tanto miedo como en aquél momento allí de pie, delante de aquel hombre más grande que un camión, más negro que una noche y más ronco que el rugido de un viejo motor.
Tal vez sea verdad eso de que la cara es el espejo del alma y el hombre viera en mi cara el terror que sentía pues de repente empezó a reírse tan fuerte, tan alto que pensé que lo oirían desde la ciudad que habíamos dejado un montón de días atrás.
Cuando por fín dejó de reir, se acerco a una alacena y sacando un paquete de galletas de chocolate me las acercó diciendo:
-Toma anda, come a ver si resucitas, pues estás tan pálido que parece que ya estés muerto. Y, la verdad es que yo ya me creí muerto
-Qué es lo que te asusta tanto? Le tienes miedo a los peces?
-No señor.
-Has viajado mucho en barco? Veo que no te mareas.
-No señor.
-Entonces, soy yo quien te asusta?
-Señor, nunca había visto un hombre tan grande ni tan...
-Negro?
-Sí señor.
Él volvió a reirse tan alto que pensé que lo oirían todos los peces del mar.
-Pues ya te puedes acostumbras, vas a pasar muchos días aquí y tendrás que verme. Yo no me como a los niños, al menos no a los niños buenos. Eres un niño bueno?
-Sí...creo que sí.
-Lo veremos. Sabes fragar lo platos, las cacerolas y los cubiertos?
-Sí señor, si que sé.
Así fue cómo mientras mi madre intentaba sobevivir a los mareos y mi padre la cuidaba a ella y a nuestros enseres, yo me convertí en el ayudante más joven de un hombre que era más gramde que un camión, más negro que una noche y más ronco que un motor viejo.

! FOTOERASE: Después del sol

! FOTOERASE: Después del sol

San José en Valencia

Después de años negándome a ir a Valencia, ciudad que me encanta, en fechas falleras, este año he ido y, la verdad es que no me ha resultado tan agobiante como me imaginaba.
Tengo unos amigos en la ciudad (un papá, dos hijas y un nieto más sus amiguitas) y desde hace unos años he ido a visitarlos.
Mi amigo, el papá, ha estado enfermo y haciendo gala de una filosofía envidiable y un estado de ánimo inquebrantable, me ha "obligado" a olividar mis fobias falleras y allí me fui.



Me despertaba cada día con el alboroto de los cohetes, me sobresaltaba cada media hora con el sonido atronador de las tracas y por las noches con los fuegos ni te cuento.
Cada mañana nos íbamos a visitar alguno de los muchísimos sitios divinos que tiene para visitar esta hermosa ciudad. Ya sea la Albufera, debido a la época, estaba totalmente desierta, la playa de La Malvarosa, el paseo a lo largo del arenal es algo digno de mención, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en esta ocasión paseamos por los lagos (ya entré en todos los departamentos hace un par de años y aún recuerdo lo mucho que me había impresionado especialmente el oceanográfico, la Catedral, la estación del Norte, o algo más específico de la fecha como ver las ofrendas que las asociaciones falleras hacían a la Virgen de los Desamparados y luego ver cómo unos hombres confecionaban el Manto con las flores que estas asociaciones les entregaban. Es impresionante ver la devoción de todos los grupos falleros hacia "su" virgen. La Virgen de los Desamparados



Uno de los días nos fuimos a comer una paella valenciana a un pueblo que yo llamé "la Venecia de Levante" (Saplaya-Alboraya. Entre lo bonito del lugar, con los barcos amarrados en las calles, los veleros balanceándose con el vaivén de las olas, las falleras paseando y luciendo sus llamativos trajes, los críos explotando petardos, pasamos en este pueblo unas horas divinas. Para completar el día nos fuimos a ver los Cañones del Río Jucar, no están demasiado lejos y son espectaculares.



Pasados unos días me acerqué a Reus para ver a mis más queridos amigos con los que pasé un par de días.
Como cada vez que los visito, me tenían una sorpresa preparada, me llevaron a conocer un templo al que le llaman de forma oficial, La Pequeña Monserrat.



Por fin, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, me fui de visita familiar a Barcelona.



Aquí quedan algunas de las fotos de este viaje fallero.

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