JULIAN

Suenan las campanas y la gente del campo se para a escuchar.
Unos dicen que suenan a difunto, otros que suenan anunciando la llegada de algún representante de la iglesia. Hay quien aventura que las campanas están sonando para avisar de un gran incendio que aún no se ha producido, pero que se producirá, dado el inmenso calor que hace.
Sí, en el pueblo, en el campo, todos se paran a escuchar cuando las campanas suena y todo son conjeturas.

Nadie sabe a ciencia cierta por quién o por qué suenan las campanas, pero como ocurre con otras muchas cosas en el pueblo cada cual expresa su opinión y todas las opiniones son válidas.
Equivocadas, pero válidas.
El que toca las campanas es el Julian.


Julián, el desde siempre llamado “tonto del pueblo”
El mal llamado tonto, porque hasta donde alcanza el conocimiento de cualquiera, es el que mejor vive. El que mejor come, el que mejor viste. El que todo lo sabe, el que todo lo cuenta.
Sí, así es Julián.
No es tan tonto como le interesa que todos piensen. No, no lo es.

Es Julián un mozo de unos 32 años (sólo su madre sabía cuántos años tenía, pero su madre ya hace muchísimo que murió y aunque dejó a Julián a cargo de todo el pueblo, no dejó dicho cuántos años tenía)
En los 32 años que se le suponen al mozo, nunca Julián ha necesitado trabajar, con el título oficial de “tonto del pueblo”, tiene asegurado el plato diario. El plato y la dormida allí donde a él se le antoje, ya que Julián es de todos no siendo de nadie.

Dicen las lenguas de los maliciosos que Julián sabe dónde es bien recibido y dónde es necesitado, ya sea como mozo de los recados ya como mozo de los apaños para las jóvenes y no tan jóvenes viudas, que como tales necesitan de la ayuda de un mozo siempre dispuesto a echarles una mano allí donde fuera menester.
No, Julián no es tan tonto como quiere hacernos creer. O tal vez él no haya querido nunca hacerlo creer, pero un día descubrió que el ser el tonto del pueblo era más rentable que ser el huérfano o el heredero de nada

Pero ahora Julian está triste.
Julian tiene un problema, él que no conoce lo que es tener problemas. Él que el único problema que conocía era decidir quien y donde solucionaba sus potenciales problemas.

Julian anda perdido: se ha enamorado, así, como suena.
Se ha enamorado y como de tonto no tiene nada, sabe que va a ser difícil conseguir el amor de su amada, ya que tanto ella (como el resto de los paisanos), piensa que los tontos no se enamoran.
Julian se ha pasado muchas horas pensando cómo decirle a la hermosa viuda de D. Eusebio, que en paz esté, que quiere ser su marido.
Nadie va a permitir que esta joven mujer, que ha pasado prematuramente a englosar la lista de las dedicadas a atender las necesidades de los necesitados y no tan necesitados, a dedicarse a la atención personalizada del cura, del maestro y del médico ya retirado, nadie va a permitir esta pérdida y menos que vaya a compartir casa y mesa con el tonto del pueblo.

No, nadie va a permitirlo.
Qué castigo le espera al bueno Julian ahora que van a descubrir que de tonto no tiene nada?.
Y qué pensará la Encarnita de tener amororíos con él?

Pobre Julian!
Después de pasarse la noche y medio díapensando en su dilema, ha llegado a la conclusión de que lo primero que ha de conseguir es la aprobación del pueblo, que luego ya se encargará de camelar a la Encarni.
Él sabe que gusta a las mujeres, al menos les gustaba como tonto, así que supone que les seguirá gustando como listo.
Y, por éso es que suenan las campanas. Julian ha decidido que a grandes males, grandes remedios por lo que ahí está: llamando a reunión a todo el pueblo.



Dice Julian al pueblo que tiene algo muy importante que comunicar. Que ha recibido la visita de su madre y que viendo las penurias futuras que van a acontecer, él por el bien del pueblo ha de buscar con quién compartir el techo que ella le dejó al irse. Que no puede seguir siendo una carga para todo el pueblo.
Cuenta Julian que con su madre, estaba el espíritu de D. Eusebio. Qué éste le ruega encarecidamente a su amada esposa que sea una buena cristiana y que cuidara como es debido a esta criatura de Dios, es decir, de él, de Julian.
Ante tan claro y explendido discurso con que el Julian comunicó su deseo de casarse con la Encarni, el pueblo entero se quedó atónito. No supo reaccionar, nadie dijo que le pareciera una barbaridad, que un tonto no se enamora, que Julian es de todos y que así a de seguir siendo.
El pueblo no podía quedarse sin tonto y ante semejante desgracia, el pregonero de las fiestas del año anterior, consiguió decir que no, que no podía ser, que Julian no podía llevarse a la Encarni, que la Encarni era la mejor moza viuda del pueblo, que no podía ser.
Todo el pueblo pensó que el problema no estaba en que se casara o no con la Encarnita. Lo terrible para el pueblo era quedarse sin tonto oficial, sin nadie que recibiera las chungas de los jóvenes, los secretos de alcoba ajena, los penas de moza rechazada.
Éso no podía ser; el pueblo necesitaba un tonto y...

Julian mira para el pregonero y le dice que cuando tenga la casa arreglada y Encarnita haga la comida, tiene un plato puesto para él. Julian le dice que al igual pasará en todas las casas.
Ha pasado algún tiempo y Encarnita ya se hizo un bonito vestido para....

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buenas niña gallega.
ya ves que además de leer tu página he aprendido a decirte lo que pienso.
Pienso que me gusta mucho lo que cuentas y como lo cuentas.
Le he dado la dirección a todas las de la UCI y todas te están leyendo.
Un beso gallega desde Valladolid.
Maria G.

Pablo dijo...

Me gusta mucho, como todo lo que escribes. Ver a Julián decidir entre su vida "fácil" de tonto y una vida "normal" por amor...
Precioso.
Un beso.

Voroperez dijo...

Y que piensa Encarni de todo esto? Cuentanos como lo ve ella, que pasa por su cabeza cuando se entera de que el tonto del pueblo quiere unir su vida a ella. Yo me pongo en su piel y me acojono.

Un besazo

Diana dijo...

Hola
María, ya veo que encontraste la forma de comentar. Dales un besiño a las niñas y diles que me "nominen" al premio Nobel (por lo menos)
Venga puecelanita, besos para todas.

--Pablo la verdad es que Julianito le ha echado memoles, dejar la tranquilidad de su "oficio" y pasar a ganarse la vida, todo por el amor de una mujer...
...Y, es que el amor!!!

--Amigo Voro, lo cierto es que no le he preguntado a la Encarnita qué opina, pero me imagino que como otras muchas de las viudad, sabe ya de lo que es capaz el tonto del pueblo. Seguro que sabe que lo que tiene de tonto le queda como dios, para algo lleva tanto tiempo viviendo del cuento. Viciendo, comiendo y.....algo más.
Supongo que a la Encarni no le importará demasiado.
Un biquiño a todos desde la fria y oreada Coruña.

Noche dijo...

jaja!, que ocurrente historia!

Genial :)

Sirena Varada dijo...

El oficio de tonto del pueblo es más serio de lo que parece. Julián presta un servicio público inestimable a la comunidad y es remunerado en especie. Y además, esta profesión no imprime carácter ¡qué más puede pedir!

¿Continuará?

Moitos biquiños (¿se dice así?)

verdial dijo...

Pues de tonto no tenía un pelo Julian, como casi todos los tontos de los barrios, pueblos o ciudades.

Lo has contado maravillosamente.

Un abrazo

Sara dijo...

Pero Dianina!!!!otra vez nos vas a dejar en ascuas????mira que eres mala malota,si leerte ya es un auténtico placer, digo como tus compis, enganchas con tus historias, haces que hasta sea un placer, esperar la segunda parte, o el final, o....cada uno tenemos que imaginar un final????no verdad????

Aynsssssssssssss, el amor y los tontos van de la mano Dianina, ha sido siempre así y así seguirá siendo jejejeje.

Besotes

Diana dijo...

Hola
--Noche, parece que te prestó el cuento! Me alegro.
--Sirenita, ya lo creo que este es un oficio antiquísimo, necesario y muy bien renumerado en especies. Por parte de todos los interesados en su conservación.
--Verdial, tienes razón. Claro que hay que ser un tonto muy listo para conformar a todo el mundo, ya sean viudas, el cura, los casados o los golfos. Julian vale para todo y la Encarni lo sabe.
..Sarina, quieres saber cómo termina la historia del espabilado y la viudita?
Qué me das a cambio?????
Es broma.
A todas os mando un bisiño muy grandote.
Diana

santiago dijo...

hermosa historia, me has llevado en un maravilloso viaje, quien no conoce ese tonto de cada pueblo?
un saludo

Pedro Delgado dijo...

Veo que sigues escribiendo cosas muy bonitas aunque no siempre me gusta el final...

Se me viene a la memoria un trozo de una romanza de "Luisa Fernanda", zarzuela. Vidal, un labrador extremeño, antes las argucias de Mariana, dama de alta alcurnia, para conquistarle, canta...

""Hubo un tonto en mi lugar
que se creyó golondrina
y un día se echo a volar
desde lo alto de una encina.
Bien se puede suponer
como acabó la proeza:
sobre un hito fue a caer
y se rompió la cabeza.
No quisiera yo acabar
ante una dama tan fina
como el tonto del lugar
que se creyó golondrina""

Saludos "líricos" desde Cáceres.

Diana dijo...

Hola
--Santiago gracias por tu visita. Me alegro que te haya gustado, es muy importante para mí tu opinióm. He visitado tu blog y algún día espero merecer estar entre tus seleccionados. Algún día.
--Pedriño, qué es lo que no te ha gustado?
Quiero que me lo digas, por favor.
Me ha encantado el trozo de romanza que nos has ofrecido.
Un biquiño para los dós.
Desde Coruña
Diana

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