Y pasan los años...




Los años no pasan el balde.... Los años pasan para todos... Cómo pasan los años!!!

Ya quisiera que así fuera, que pasaran, pero los años no pasan, los años quedan y se van acumulando.

Y lo hacen en la memoria, y los recuerdos no permiten un libre análisis del momento sin que la experiencia (recuerdo al fin y al cabo) intervenga y nos condicione el juicio, la valoración.

En las grietas del corazón, en las heridas del alma. Que no dejan que las vivencias nuevas sean vivencias vírgenes, sin comparaciones, sin temores a vivir lo vivido.

Los años se quedan en los kilos de las caderas, en las pieles secas, en los músculos débiles.

Los espejos se encargan de que no lo olvidemos. Cuando uno ya no desea mirarse en el espejo, cuando se huye de la imagen reflejada, cuando se pasa de estar una hora ante el espejo a mirarse de forma fugaz, muy fugazmente...

No, definitivamente los años ni pasan en balde, ni pasan para todos: los años se quedan.

Cuando el recuerdo del pasado, léase nostalgia, ocupa en nuestro pensamiento más tiempo que el dedicado a planear el futuro, ya los años se han quedado, ya los años no quieren pasar.

Tal vez en ésto estaba cuando alguien (¿?) dijo: Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Al cuerpo se le puede ir educando, adecuando durante años para el recibimiento de los años venideros. Para la acumulación de los pasados. Si se le suministran extras para la piel, para los músculos, para la vista, para todos y cada uno de los componentes de nuestro organismo.
Por qué no preparar nuestra mente para convivir con los recuerdos? Por qué no se educa la mente? Porqué no se le enseña al alma para que acepte los años acumulados?

Por qué no aprender que los recuerdos sean el motor que nos ayude a avanzar y no un lastre que nos ancle en el pasado?
Cómo conseguir ésto? Cómo hacer limpieza en nuestro bául de los recuerdos?. Cómo deshacernos del fondo de armario?

Si mientras vivimos aprendiéramos a vivir! A seguir viviendo!

No sería tan terrible mirarse al espejo, ni al que refleja nuestra imagen, ni al espejo que muestra nuestra experiencia y que nos dice cuántos años de los vividos son años acumulados.

Por qué cuesta tanto dejar que los años pasen?

21 comentarios:

trasno dijo...

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Sí insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó?. Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente revolcándote en los porqués. en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Rercuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

Esa es la vida!

Paulo Coelho
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un saludo, solo pasaba por aqui y me vino a la mente esto que te escribo.. perdon por la intromison.. bicos desde algun lugar de la costa noroeste

Pablo dijo...

Hola, Diana.
Precioso texto. Siempre es difícil ver pasar los años... No, "pasar" no, porque, como bien dices, los años no pasan, se quedan. Nos forman cicatrices en el corazón y arrugas en el alma, y nos van haciendo más cínicos. Espero que también más sabios.
Pero no podemos evitarlo, los años seguirán viniendo para quedarse con nosotros. Sólo tenemos que intentar que se queden no para hacernos daño, sino para enseñarmos más.
Un beso.

Diana dijo...

Hola
Trasno después de lo leído, ya nada más puedo añadir.
Realmente hay que permitir que los años pasen aunque el recuerdo permanezca.
Gracias por tus palabras, gracias por tu visita.
Desde Coruña un biquiño.
Diana.

Diana dijo...

Hola
Pabliño, gracias.
De momento no creo que tengas mayor problema que el de ver cómo llegan tus años, no cómo pasan
Como siemp`pre un biquiño y mil gracias.
Es muy agradable saber que estás ahí.
Diana.

jose maria dijo...

estoy viajando de blog en blog, ya ni se donde empece, pero me gustan tus reflecciones, creo que tanbien es bueno mirar el pasado,para entender el presente, pero siempre mirar el futuro y saber donde estamos, lo mas dificil de todo,vivir el presente, saludos!!

Diana dijo...

Hola
Bienvenido a mi blog y gracias por leerlo.
Niño para no saber dónde estás (y, que sepas que nos pasa a muchos eso de "perdernos" durante nuestra navegación) has hecho una acertada reflexión.
Un biquiño desde Coruña.
Diana

Anónimo dijo...

Bueno, camino por los blogs de la red y me encuentro con algunas cosas mas que interesantes.
Esta reflexión es una de ellas.
Me parece muy bueno, pues está escrito con natunalidad, es una cuestión filosófica desde un punto de vista de una persana cualquiera.
El comentario que ha dejado el señor trasno es para comentar. Es muy sorprendente. Creo que lo comentaré en otro momento si me lo permites ya que yo no tengo blog propio.
Bueno, voy a seguir mi camino, pero lo haré en esta senda, creo que hay muchas posadas en las que pararme.
Un beso lleno de agradecimiento.
Manu...

Diana dijo...

Hola
Anónimo, gracias por hacer una parada en mi blog durante tu caminar.
Me alegra que te haya gustado y estamos a la espera de que crees tu propio blog. Seguro que tendrás muchas e interesantes cosas que contarnos.
Un biquiño desde Coruña.
Diana.

Diancecht dijo...

¿Quién quiere que los años no pasen? A mí me acaba de pasar uno hace nada, y bien contento que estoy.

Los años también guardan sueños cumplidos, gente maravillosa, momento de alegría, experiencias bonitas.

Y cada año podemos apredener cosas que nos sirvan para vivir mejor el año siguiente. Puede que nuestros músculos ya no respondan, pero la experiencia nos enseña a disfrutar de otras cosas.

Se pierde la explosividad de la juventud, pero se gana el tesón de la madurez.

"Nada en esta vida es verdad o mentira. Todo depende del color del cristan con que se mira"

Fernanda dijo...

Qué cierto!!!
Es triste ver a esas personas que no saben envejecer dignamente y se empeñan a toda costa en buscar la eterna juventud.
Como dice por allí una canción
"Señora, no le quite años a su vida,
pongale vida a los años que es mejor......"
Tal vez algún día todos lo comprendan y abandonen la inutil carrera a la que se aventuran.
Cariños desde USA

FERNANDA

La terapia de Rafaela dijo...

Diana!!! para mi los años son el "divino tesoro" aunque pesen en las caderas, pero no tienen valor como "sabiduría"

bss desde el calor

Diana dijo...

Hola
Dian, que pasen los años creo que lo deseamos todos.
Cuando digo que se quedan quiero decir que no siempre se superan, que sus huellas son tan indelebles, tan pesadas,que difícilmente nos dejan avanzar.
Estoy contigo en que la experiencia es algo maravilloso y que nos ofrece la oportunidad de hacer más con menos.
Los recuerdos....una gozada, los sueños...ni contarte.
Pero todo si dejamos que los años pasen.
Seguro que sabes qué he querido decir.
Un biquiño desde Coruña.
Diana

Diana dijo...

Hola
-Fernandiña, envejecer dignamente1
Qué es envejecer dignamente?
Tienes razón en lo de poner vida a los últimos años. A éso es a lo que yo me refiero, a poner vida, no a volver a vivir la vivida.
Éso es lo que quiero.
-Hola Rafaela.
Claro que no importa que pesen en la caderas, claro que no.
Y, claro que son un tesoro, pero lo son cuando lo son. No siempre lo son
Un biquiño para las dos. Graciñas por vuestras palabras.
Diana

Voro Sempere dijo...

los años pasan, y con ellos la vida crece. Hay tiempos pasado que fueron mejores, pero para seguir vivos, debemos hacer que los años futuros también sean buenos y nos mantenernos así en un estado continuo de enriquecimiento personal. El peso de los años no debe debe ser eso, un peso. El peso de los años es riqueza aculuada que nos ayuda a disfrutar cada vez más de la vida.
Un besazo desde Valencia

verdial dijo...

"...Pasa la vida
igual que pasa la corriente
del río cuando encuentra al mar
y yo camino indiferente
allí donde me quieran llevar..."

(Sevillanas "Pasa la Vida" - Rafael Romero San Juan.

Me ha gustado mucho este post. Lleva a la reflexión y a las preguntas que no sé contestar.

Un abrazo

Diana dijo...

Hola
--Voro, "los años pasan y con ellos la vida crece..." Qué frase tan hermosa!
Los años pasan, los años se acumulan, los años dejan huella., los años, los años.
Yo personalmente he vivido muchos y muchos han sido unos buenos años, otros no tan buenos, pero en fín, han sido mis años y no se los doy a nadie.
A tí sí te doy un biquiño.

--Verdial, graciñas por los versos, voy a buscarlos para disfrutarlos enteros.Gracias.
Cómo lleváis el calor?
UUFFF, miedo me da pensarlo!
Un biquiño desde Coruña.
Diana

Gata Negra dijo...

Los años pesan en las caderas, en los pies y en el alma. Por eso a mi me gusta cumplirlos, se me hace lento el pasar del tiempo.

Aceptar que el pasado no se puede cambiar ni revivir, y que el futuro por más que lo planees, será lo que tenga que ser, ayuda a no anclarse en el presente, dejarse llevar (a veces) y aceptar lo que hay con dignidad...

Un besico murciano ;)

Diana dijo...

Hola
Gatiña, siempre es bueno que pasen los años; al menos pasan.
Lo difícil a veces es dejarlos atrás, no arrastrarlos.
Un biquiño para tí mi niña desde Coruña.
Diana

Sara dijo...

Eso es Diana, sin comentarios... tú lo has dicho todo: Que pasen los años, algo quedará atrás pero queda tanto por venir, tanto!!!siempre y sino hay que salir a buscarlo.
Te noto pelín nostalgica? ¿Que te anda pasando mi galleguiña?
Un besín

Diana dijo...

Hola
Sariña, Sariña!
Efectivamente, que pasen los años y aunque con ellos se vayan cosas , no importa, que pasen y que dejen espacio para vivir los venideros.
Este calor me está dejando bastante bobita, pero nada que no se arregle con un buen piropo de algún mozo guapo, verás.
Un biquiño desde Coruña y bienvenida.
Diana

Sirena Varada dijo...

Querida Diana, desde esta entrada, todo lo que has escrito es nuevo para mí, así que lo iré desmenuzando y disfrutando poco a poco. Siempre es una delicia leerte, aunque te estoy empezando a coger un poco de manía por tu manera de escribir que, creo que va unida a tu carácter, (tan cielo y atenta) y te convierten en una mujer diez (ya sabes que eso no se puede llevar del todo bien, jajajajaja)

Me encanta esta entrada porque mi mayor obsesión ya desde la infancia ha sido y es el tiempo, lo predecible de su paso, su poca misericordia.
Siempre es un consuelo que –como dices- los años pasen para todos y además se queden. A lo de que cualquier tiempo pasado fue mejor contraponen aquello otro de que lo mejor está por venir, pero es mentira; el pasado nos dará experiencia, o sencillamente nos reconfortara pero lo bonito sería que el mañana no fuera otra batalla perdida contra el tiempo.
La vida va perdiendo interés cuando se dejan de tener objetivos y poco ayuda que el reloj no se pare hasta que no te quede ninguno y tengas que apoyarte en los en los objetivos de otros para no perder el interés por la vida... y quien dice objetivos también dice recuerdos.

¿Qué son los recuerdos?... A veces la evocación dolorosa de lo que permanece en nosotros, de lo que no fue y pudo haber sido. Los recuerdos son coágulos enmarañados en los mimbres de nuestra memoria, estigmas derramados en el absurdo de la vida, aunque al fin y al cabo, los recuerdos que hieren sólo hieren en la soledad.

Que sí, Diana, que tienes razón, que deberíamos aprender a vivir mientras vivimos, porque luchar contra la vejez es como luchar contra la palabra rebelde: siempre se pierde.

Un biquiño para mi gallega favorita

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