La Carta

Queridos papá y mamá.
Querida esposa.
Queridos hermanitos.
Como tengo mucho tiempo voy a contaros cómo es mi vida aquí. Mi vida aquí es muy triste, los días son eternos y las noches no acaban nunca.
Cada día me levanto con el temor de no terminar el día en libertad. Tengo tanto miedo a que me expulsen del país, que a veces no salgo en varios días de casa. Éste es uno de mis muchos problemas. Como no salgo, no en cuentro trabajo, como no trabajo no me dejan legalizar mi documentación y como no tengo "papeles" nadie me da trabajo. No al menos un trabajo digno que me permita sobrevivir a mi y mandaros algo a vosotros.

Querida mamá, millones de veces imagino que soy un niño y que aún me abrazas y me adormeces en tus brazos, sé que soy muy mayor y muy grande, pero mientras sueño que estoy en tus brazos siento que soy feliz y que mañana, cualquier mañana, tendré suerte y encontraré un trabajo que me hará sentirme un hombre, mientras querida mamá, déjame que te imagine abrazándome que oiga tu voz contándome los cuentos que no son cuentos si no la historia no escrita de nuestra gente, y que nos han servido para quedar dulcemente dormidos a generaciones de niños que luego han sido hombres. Abrázame querida mamá en mis largas horas de soledad.

Querido papá, cuántas veces te he contado lo grande que es mi pena por no estar con vosotros. Cuántas veces en los largos y oscuros días, días que de tan oscuros pienso que para andar por la calle he de reir, pues son días tan negros que se confunden con el color de mi piel y temo que si no rio no se me vería. Querido papá, no es éste el futuro que tú imaginaste para tu hijo, sé que no lo es, tantas horas sin hacer nada, tanta fuerza desaprovechada, tantas ganas de ser un hombre de provecho y aquí estoy padre, encerrado en un cuarto, lleno de miedos y sintiendo que me muero por no poder ser alguien, porque no me dejan, padre, no puedo hacer lo que mi cuerpo, lo que mi mente me permitiría si no hubiera hombres que limitan la voluntad, la inteligencia, la fuerza a tener lo que ellos llaman "papeles". Pero querido papá, te prometo que lucharé por conseguirlo. Soy grande y fuerte y además la naturaleza me ha obsequiado con una salud notable.

Querida esposa mia, me parece tan lejano el último beso que nos dimos, que me pregunto a menudo en la soledad de este estrecho y oscuro cuarto si no serás producto de mi deseo. Querida esposa, casi tengo ya borrada de mi mente el contorno de tu cara. Querida esposa, nunca dejaré de quererte, pero no sé si podré mantener tu recuerdo en mí sin volverme loco y, amada esposa, loco no serviré para nada ni para nadie.
Me cuentan los que han venido antes que yo, que se acaba por olvidar lo que se deja ahí. Yo sé que nunca te olvidaré, nunca, aunque te sustituya, nunca te olvidaré, porque no se olvida lo que es una parte de uno mismo y tú eres parte de mi.
Cuentan los que ya creen formar parte de este este país, que si renuncias a una parte de tí, puedes permanecer aquí.
Cuentan otros cómo han conseguido una esposa nueva y con ella el poder quedarse. Cuentan esposa mía, que si me olvido de que ahí está parte de mí, la otra parte que aquí está podrá sobrevivr. ¡Duro y carísimo precio por estar!
Tal vez acabe queriendo a alguien si alguien me quiere a mí, pero querida esposa, nunca dejaré de tener parte de ti en mi, ni tú dejarás de tenerme ahí aunque esté aquí.

Queridos hermanitos, cómo echo de menos vuestras sonoras risas! Cómo pienso en vosotros cada momento que paso sentado sin nada que hacer en un banco de cualquier parque.
Queridos hermanitos, qué felices seríais con la mitad de lo que estos niños, inconscientes ellos, tiran!
Cuántas horas pasaríais jugando arreglando lo que ni creo que esté roto, sólo repudiado por unos niños que lo tienen todo y no aprecian nada.
Son tan distintos a vosotros! Sin haber crecido ya dejan de ser niños. Crecen tan rápido que no llegan a saber que son niños, que dejan de serlo sin vivir la infancia, esa infancia que a base de trastadas, de risas y sueños llevan a ser personas de provecho.
Queridos hermanitos, si estuvierais aquí, sé que nunca dejaría que actuaráis así. Nunca permitiría que os sobrara nada. Nunca hermanitos os dejaría llegar a no querer lo que quereis. Nunca dejaremos de ser como somos.

Querida familia que estáis tan lejos, desear conmigo que todo lo dejado ahí por mi, sea por algo, desear que alcance lo que vine a buscar a este país lejano, este país que no es el mio, pero que si me acoge podremos amarlo y servirlo.
Os quiero mucho, querido papá, querida mamá, querida esposa, queridos hermanitos.

11 comentarios:

Pablo dijo...

De nuevo nos deleitas con tus textos.
Y este es tan real...
Un beso.

Sara dijo...

¡Papeles..., olvidos..., sobrevivir..., precio...!que conceptos y que bien tratados pARA UNA DURA REFLEXIÓN.

Cuantas cartas mi querida Diana, cuantas cartas...cuanto dolor y cuando daño gratuito a nuestros semejantes, esto ya se está volviendo indigno, totalmente indigo de una raza, la nuestra que cada vez es más...demoniaca!!!

qUE GUSTAZO VOLVER A LEERTE, SABES QUE ME ENCANTAS y que disfruto de tu forma de contar, de comunicar, de trasmitir. Quédate ehhhhhhhhhhhhh!
Muchos biquiños guapa

Casía dijo...

deberiamos mirar atras y ver lo que otros paises os ayudaron,

Diancecht dijo...

Esta vez me he quedado sin nada que decir

Diana dijo...

Pabliño, mi querido Pabliño,siempre ahí, por ello: gracias.
Sara, eres un bicho que sólo me dice cosas buenas.
Casía, gracias por asomarte por este rincón que hasta yo tengo un tanto abandonado. Gracias, corresponderé visitándote.
Dian!, qué te pasa? Qué te he hecho? Pero si yo sigo queriéndote, porqué me haces ésto?
Mira que no querer decirme nada!
Un biquiño para todos.
Diana

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho, refleja una realidad muy triste.
Un saludo de tu amiga.

Pedro Delgado dijo...

Para limpiar nuestras porquerías, para recoger nuestras cosechas o para cuidar de nuestros mayores, qué bien nos vienen estas personas.

Tenerlos en las escuelas con nuestros hijos, darles "papeles", sanidad y derechos eso ya es otra cosa. ¡Que vergüenza!

Lo dice José Menese por tientos

""La rabia del que se va
del sitio donde ha nacío
es como la tortolica que la arrancan de su nío""

Un abrazo

ALEX dijo...

DIANA...MAGNIFICA HISTORIA..ERES UNA ARTISTA..TE FELICITO..ME HA ENCANTADO.
UN BESOTE GUAPISIMA.
ALEX.

Anónimo dijo...

Diana cada vez que se te ocurre algo, me dejas sorprendido. Tratas las cosas cotidianas con gran soltura y de ellas haces una historia con la que nos obligas a pensar.
Desde Asturias te sigo y me alegra saber que has vuelto a ofrecernos tus cuentos. Ya te echábamos en falta.
Un besazo de tu amigo
Juan

Sara dijo...

Dianita holaaaaaaaaaaaa! vengo a dejarte bicos y buenos deseos.¿Qué tal todo? por aquí el invierno se hace eterno.
Abrazotes

Voroperez dijo...

Cuantas veces este tipo de pensamientos habran estadopresentes en losmiles de personas que conviven hoy connosotros en nuestro país? No puedo imaginar lo duro que puede llegar a ser encontrarse en esta situación, una situación de valentia y sacrificio.
Un beso desde Valencia

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