Ella: La Obsesión




Benjamín a punto de salir, se mira en el espejo. Tiene una cita y quiere estar impecable. Lo consigue; como siempre. Nada está fuera de lugar, todo está perfecto.

Sólo su cara parece no estar en armonía con su aspecto exterior.
Benjamín desde hace algún tiempo tiene un rictus permanente de ansiedad en su cara, en su mirada.
Su cara no refleja la edad sino el espíritu y éste está atormentado por el deseo, por una pasión que lo domina.

Desde hace algunos meses, Benjamín mantiene una lucha interna consigo mismo. Desde que la conoce, desde la primera vez que la besó.
Desde entonces, Benjamín sólo vive para los momentos que pasa con ella, en su casa, en su cama.

Se sabe embrujado, el deseo es más fuerte que la razón. No puede vivir sin ella, sin su boca, sin sus besos.
Benjamín vive con el constante deseo de estar con ella. El recuerdo de sus besos lo altera, el de sus pechos lo enloquece. Si recuerda su cintura, sus piernas, se excita y sólo espera ser llamado para ir y perderse en sus brazos, en su cuerpo, entregarse a ella, poseerla.

Ella tiene un cuerpo perfecto en su madurez. Un cuerpo hecho, de anchas caderas que él admira, de estrecha cintura que él abarca. Amplios pechos, con los que sueña cuando está solo. Jugosa boca, que absorbe cada gota de su vida. Un cuerpo de mujer madura.

No importa que le doble la edad. No, no le importa, porque sin la experiencia de ella, él no sabría nada.

Benjamín sabe que a pesar de su juventud la satisface, sabe cómo amarla y cómo suplir con su deseo, con su pasión, con su fuerza, la falta de experiencia.
Benjamín ha aprendido que sólo tiene que dejarse guiar por ella, se estremece al pensar en la sensación que le produce el sentirse dominado por ella. Ha aprendido a controlar su impaciencia y recorrer cada centímetro de su cuerpo, meterse en él, entregarse a él, y así los dos juntos cuando ella lo decide alcanzan la cima del placer.

No le importa que su mejor amigo le recuerde cada día que ella es mayor, que él es un juguete en sus manos. No, no le importa, y mejor así, pues no podría controlarlo aunque le importara. Benjamín ya no es nadie sin ella.

Sí, es un juguete que ella con los conocimientos propios de su edad, con la experiencia de los años, sabe modelar y despertar en él el deseo de poseerla cada minuto de su vida.

Benjamín no imagina ahora su vida sin ella. Sin los momentos pasados a su lado.
El sexo con ella es como una droga, como la droga que nunca ha probado, pero de la que conoce los efectos. Algunos de sus amigos, (especialmente los que menos entienden su relación con una mujer madura), son los que le han mostrado lo que las drogas pueden hacer.

Sabe que no podrá volver estar con las muchachas de su edad, ver a las chicas de su pandilla como las veía. No, ahora ya no podrá sentir deseo por sus cuerpos sin formar, por una chica ignorante de los secretos del camino hacia la felicidad, por alguien de su edad.

No, después de estar con ella, no es posible que goce de la compañía de una joven inexperta. Benjamín es consciente de que se ha saltado algunos peldaños, pero la vida ha puesto en su camino a la mujer soñada y él sólo ha sucumbido al destino.

Benjamín piensa en ella y sabe que le pertenece y no quiere ser de nadie más. Es feliz siendo suyo, viviendo para ella.
No importa que sus amigos se alejen, que su familia le recrimine su actitud, que todos critiquen a una mujer que ha sabido enamorarlo.

Aprenderá a vivir sin la comprensión de los demás. Aprenderá a vivir sin la aceptación de la sociedad, sociedad que ya ahora, con sus pocos años, ve como una sociedad hipócrita, que critican sólo lo que no consiguen. Aprenderá a vivir sin el beneplácito de una sociedad que no lo criticaría si fuera él quien le doblara la edad a ella.

Benjamín se mira en el espejo y ve al hombre que ha acaparado la atención, que ha despertado el deseo de una mujer... madura.

Sí, se siente muy satisfecho: es un hombre.

27 comentarios:

santiago dijo...

hola Diana, historia que se repite, el es feliz pero ¿ella?.
un saludo y un placer leerte

Diana dijo...

Hola
Santiago, sí, él es feliz.
Ella?, bueno, éso es otra historia.
Graciñas por pasarte.
Diana

Diancecht dijo...

Qué ironía.

Pasarán los años, y Benjamín volverá a tener el mismo rictus, la misma expresión y la misma ansiedad ... perdiendo el alma tras las faldas de una veinteañera.

Gata Negra dijo...

Sublime tu historia de hoy Diana, me encantan las historias de amor ayss..

Que si ella es feliz? Se supone que sí, una mujer madura guapa como describe Diana, supuestamente con experiencia, sabe lo que hace y lo que quiere, y también lo que NO quiere...

Un besico

Sara dijo...

UFFFF! historia complicada, muy bien contada, como es habitual en ti, pero muy complicada, me gusta lo sencillo, odio complicarme la vida ¡desde siempre!, ya bastante se complica sin buscarlo como para encima buscarlas...por eso tal vez nunca entendí estas relaciones, con tantos años de diferencia, tanto sean ellas o ellos, me da igual, en este caso, algún día él si se fijará en las jovencitas y ella se quedará a dos velas...siempre pasa en estos casos, y creo que no merece la pena sufrir, no se si es porque soy tan racional que no apostaría jamás por una relación así, pero desde luego para quien apueste y crea en estas relaciones les deseo suerte y sobre todo que encuentren la felicidad, que es de lo que se trata.

Un abrazote cariñoso galleguiña.

lobezno dijo...

La entrada me ha recordado a una peli (no recuerdo el título), con James Spider y Susan Sarandon, que me gustó mucho, entre otras cosas porque me encanta la actriz.

Y lo siento, también me ha recordado una frase de Ana Obregón: "los jóvenes me prefieren a mí a las jovencitas; yo soy como conducir un Ferrari". Sin comentarios.

En cualquier caso, no es cuestión ni de experiencia ni de frescura, sino esencialmente de contenido. Aunque puede que el paso del tiempo haga más interesantes a las mujeres (muy muy presionadas de jovencitas... ¡¡y muy estúpidas!!). En los hombres creo que el paso del tiempo no produce mejora alguna. En general no creo en los grandes cambios: la experiencia suele adaptarse a la personalidad más que al revés.

(Obviamente hay excepciones en todos los sentidos a las chorradas que acabo de decir).

Me ha gustado mucho la historia.

Pablo dijo...

Me encanta, como siempre.
Es interesante cómo cuentas la manera en la que él ha encontrado la felicidad, probablemente sin proponérselo, en una mujer que es mayor que él y a la que seguramente no buscaba.
Si es que la vida da unas vueltas...
Un beso.

Diana dijo...

Hola
--Dian, eres único debatiendo, me encantas.
Verás, con tu comentario me has recordado un libro que leí hace muchos años: Una mujer difícil, de Jonh Irving.
Ya sabemos que Benjamín no es Eddie, ni Ella es Marion, pero, no necesariamente cuando pasen los años él estará correteando por una ventieñera.
No, no necesariamente.

--Gata negra, verdad que sí?
Estoy contigo.
Para los dos un biquiñó muy grande.
Diana

Diana dijo...

Hola Sariña.
Te digo como le dije a Dian: porqué ha de ser así?
Dónde dice que Benjamín haya ido a buscar esta relación?
Yo creo que las cosas pasan, que los sentimientos surgen, sin andar a procura y, que no importa tanto la edad como la madured.
Por otro lado, él no se ha complicado la vida, la vida a él y en casos como éste, se la complicamos los que no aceptamos en los demás lo que no tenemos para nosotros.
APA Benjamín y su amor-pasión-obsesión y, APA por ella que está tan agustito con él.
Dado como es la sociedad, si a él le presionan, ni contarte quiero lo que de ella dirán.
Mientras, que ellos disfruten de lo que tienen y tú recibe un bico muy grandote .
Diana

Diana dijo...

Hola
-Hola Lobezno!
Me alegro de saber de tí, he visitado tu espacio y no te he encontrado.
Tú lo has dicho: a lo dicho por esa señora sin comentarios.
Por cierto, que has dicho menos chorradas de las que dices haber dicho.
Rescato una frase: la experiencia suele adaptarse a la personalidad más que al revés.
Gracias por volver Lobezno.
Sí, la vida da unas vueltas...
Un bico para los dos desde Coruña.
Diana
--Pabliño tú ya eres como de casa.

PEDRO DELGADO dijo...

¡Bravo Benjamín por haber encontrado la felicidad!. Has de saber aprovechar el momento y si vienen tiempos peores ya lo solucionarás; no vale ponerse la venda antes que salga la herida.

En cuanto a ella... ¿Por qué no nos das tu visión y nos regalas otro relato?

Saludos flamencos

Sirena Varada dijo...

No pretendo ser sinuosa, pero estoy de nuevo con Diancecht: el tiempo es y será implacable. Y precisamente por eso Benjamín (curioso nombre) hace muy bien en entregarse al destino y no permitir que nadie le diga lo que debe de hacer ni cómo debe hacerlo.

Y yo mientras tanto encantada de leerte, como siempre, Dianiña.

Diancecht dijo...

Esto de que alguien esté de acuerdo conmigo me embarga, es una sensación nueva. Al final no seré tan "rabudiño"

Céfiro dijo...

Estoy de acuerdo con todo y con todos...
Puede que el tiempo le lleve a fijarse en las veinteñeras (puede que no) y así completará el ciclo compartiendo su experiencia igual que la compartieron antes con él.

Salud.

Diana dijo...

Hola
--Pedro, tienes razón, porqué vendar si no hay herida?
Una comparativa muy acertada; no sabes cuánto!.
--Sinerita, porqué "el tiempo" ha de ir en contra de Benjamín?
Como quiera que sea, ya lo dices tú, que se sirva de lo que le ofrece el destino, que mañana será otro día.
Un biquiño para los dos desde Coruña.

Diana dijo...

Hola
Dian, no te hagas ilusiones, eres por sentencia personal mía un chico moi rabudiño.
Sirena no sabe bien lo que hace, mira que estar de acuerdo contigo!!!!

--Céfiro, tu comentario es sencillamente genial.
Si algún día Benjamín se siente atraído por las jovencitas (y hablamos de un Benjamín adulto) no sería desacertado que les enseñara como a él le enseñaron.
Compartir los conocimientos, sí señor, éso estaría muy bien.
Un bico.
Diana

verdial dijo...

Aunque es bien conocido que el amor no tiene edad, yo pienso que no la tiene de momento. Ignoro que tanto de mayor es ella que Benjamín. Pero el tiempo pasa y deja huella... con éso te lo digo todo, lo mismo que también te digo que mientras dure, hay que aprovecharlo, que luego las cosas caen por su propio peso.

Un abrazo

Voroperez dijo...

muchas veces lo que te llena de una mujer es su capacidad intelectual. Si este punto es satisfactorio y ademas te compenetras sexualmente, perfecto.
Estoy seguro que tu personaje se siente satisfechho intelectualemnte con su paraja madura.

Diana dijo...

Hola Voro.
Se compenetran y él gana, gana en todo en su relación con Ella.
Ella es una mujer en la plenitud de su vida, en la cuarentena y él, él es un crío que empieza a vivir y con ella aprende, no sólo lo que es o puede ser el sexo, aprende a estar a dominarse a lidiar con la sociedad, aprende que la sociedad puede ser muy dura y que los amigos no son siempre lo que creía.
Sí, todo éso aprende Benjamín al lado de Ella.

--Verdial, el tiempo pasa y deja su huella, pero pasa para los dos y ya sabes, si están juntos mientras pasa, es lo que han ganado.
Un biquiño para los dos.
Diana

Anónimo dijo...

Diana. He vuelto a leer tus historias y como siempre me han gustado.
En esta me he sentido muy identificado. Yo tambien vivi una historia de amor y sexo con una mujer 12 años mayor que yo
Fue muy intensa y duro unos meses. Aprendi todo los que se puede aprender y no solo de sexo.
Cuando me dejo me quede medio muerto de pena y de soledad ya que mis amigos habian desaparecido. Nadie entendia que me enamorara de un a mujer tan mayor y que solo quisiera estar con ella,
No me interesaban las chicas casi ni la familia . Solo ella su cuerpo y su compañia.
Si una historia que creo que han vivido mas de cuatro jovenes.
Diana, me he sentido como si contaras mi vida.
Un saluda Diana , Seguiré leyendo aunque sea cada poco.
Juan

Anónimo dijo...

Buen relato, y de más actualidad de la que muchos piensan
Como siempre muy bien contado y con la puerta a bierta a la imaginación de cada uno de los que te leemos. Cada uno puede darle un final. Ya nos tienes acostumbrados a eso.
He leido los comentarios y algunos son muy interesantes y acertados.
El de Santiago, que pregunta por la felicidad de ella. se da por hecho ya que nada le obliga a estar con un chico joven.
La de Diancecht alq ue le diria que cuando se haga mayor y vaya detrás de las jovencitas, no tendrá un rictus de preocupacion si no de estúpido, que es lo que tienen los hombrtes mirando a las jovencitas.
La de Sara que le debe de ir todo en la vida de maravilla ya que es incapaz de entender que algunos nos salimos de lo habitual y que casi nunca lo buscamos. Se puede vivir sin seguir lineas rectas .
La de Lobo que es muy acertada e inteligente
Y asi todas y cada uno de los comentarios.
Veo que te has rodeado de gente interesante.
Es un placer acceder a tu página.
Es meterse en un cuento.
Muchas gracias por dejarnos.

Una admiradora.

Diana dijo...

Hola
--Juan, me alegra que vuelvas a leer mi blog.
Amigo, realmente sí que has vivido una historia romántica, tórrida e impactante.
Te prometo que desconocía tu vivencia, que lo contado sobre Benjamín, es pura ficción y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (qué chulo queda ésto, eh?)
En serio, sospecho que ahora sólo es un hermoso recuerdo, verdad?
Espero que hayas recuperado tus amistades y el buen espírito de cariño filial.
Me contarás cómo ha sido tu vida sentimental posterior a ésa relación?.
Mientras, un bico Juan y, que sepas que estoy esperando que te hagas tu blog, ha de ser muy agradable de leer lo que nos cuentes.
Diana

Diana dijo...

Hola
-Una Admiradora, gracias por los halagos.
Qué puedo decir? has hecho un desglose personal sobre la opinión de la gente que habitualmente lee lo que escribo y, bueno, me has dejado un tanto sorprendida.
Una Admiradora, cada uno de todos nosotros solemos decirnos lo que nos parece en confianza y con cariño los que escribimos.
También tu opinión es muy respetada.
En cuanto a los aludidos, bueno, si lo desean, pueden contestar desde aquí.
Bienvenida a mi blog, y como le digo a Juan, es una lástima que no tengáis vuestro propio espacio pues supongo que sería muy grato leeros.
Un biquiño para tí desde Coruña.
Diana.

cejota dijo...

Que bueno el blog!!! no lo conocia, enorabuena.
Te invito a que visites el mio, no es literatura pero poste un poco las realidades que me pasan.
Gracias y un Besote!!!!
http://www.elblogdecj.es

Noche dijo...

Que ironía...luego que se desengañe se convertirá en uno mas del montón..uno mas de los que ya no creen en el amor.

Como siempre excelente relato Diana.

Saludos querida

Diana dijo...

Hola
-Cejota, encantada de conocerte. He visitado tu blog y me ha agradado; volveré
Siempre que lo deses serás bienvenida a este grupo de blogueros.
Un saludo desde Coruña, Cejota.

--Noche bonita (hermosa), porqué?
Porqué ha de desengañarse?
Con el paso de los años, se irán conociendo más y mejor.
Cambiarán los motivos por los que se sintieron atraídos por otros motivos y compartirán otras cosas que la vida les irá ofreciendo.
Yo apuesto por un futuro para Benjamín al lado de Ella.
Un bico Hermosa Noche.
Diana

Anónimo dijo...

Excelente!!!! Me parece un poco difícil expresar que la edad no tiene absolutamente nada que ver…

En la vida de algunas personas (no quiero generalizar) conoces a muchas mujeres, pero solo a una amas, y esa persona es tan importante en tu vida que una vez que termina dicha relación… jamás vuelves a amar a otra persona, tal como lo dice Diana (mientras dura la relación) esperas ese momento para el encuentro, antes de ver a esa persona se te agita el corazón, te tiemblan las piernas, sientes la ansiedad de estar con ella, imagínense sentir toda esto sin ella!!!, lo único que queda hacer es esperar si es que existe otra o muchas vidas para volver a consistirla…

Una Saludos y un fuerte abrazo Diana

Desde México
Benjamín

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