El Cañón Coloreado

Segundo día en Egipto

Nos despedimos de la gente del hotel y dejando con pena el hermoso pueblo nos enfrentamos al ya habitual regateo con un taxista para que nos llevara a nuestro segundo destino en Egipto: El Cañón Coloreado.
Fue un viaje bastante accidentado.
El taxista que contratamos, nos acercó hasta la salida del pueblo y allí nos "entregó" a otro que ya tenía dos personas dentro e iban en nuestra misma dirección. Los taxis eran casi todos monovolúmenes con capacidad para al menos 10 personas.
Nos fuimos todos juntos y al llegar a la entrada del Cañón, el conductor nos dijo que ya habíamos llegado, nos mandó bajar y allí nos dejó, en la carretera con todo nuestro equipaje y sin saber dónde estábamos.
Sin saber muy bien qué hacer nos acercamos hasta uno de los cientos "puntos de control" que hay en todo el país y les explicamos que queríamos contratar un Jeep para ir al Cañón.
Los policías nos dicen que allí no hay Jeep, que debemos ir hasta el pueblo que está a unos 5 kilómetros.
Podéis imaginaros nuestra cara de sorpresa, allí, en pleno desierto, estábamos cinco galeguiños con un montón de mochilas y maletas y sin ningún medio de transporte.
Debimos de darle pena a un policía porque paró a un señor que por allí pasaba y le preguntó si nos podía llevar hasta el pueblo para alquilar un Jeep.
El señor nos dijo que nos podía llevar él, por un módico precio de 200 libras egipcias.

Jeep algo destartalado pero superguay en el que atravesamos el desierto para llegar al Cañón

Dicho y hecho, dejó en la carretera a su familia y nos acercó al pueblo, pero no para alquilar un Jeep, sino a un puesto de la policía para sacar los permisos
y poder entrar en el Cañón.
Resulta que nosotros tuvimos que hacer unas fotocopias de nuestros pasaportes y el señor firmar un documento conforme se comprometía a devolvernos al punto de control a todos y cada uno de nosotros. También se comprometió a no dejarnos entrar en el Cañón sin un guía.

Con todos los papeles arreglados volvemos al punto de control,donde nos obligaron a dejar allí nuestros pasaportes, algo que nos acojonó bastante, pero requisito sin el que no nos dejaban iniciar la subida al Cañón.
Por fin decidimos dejar los pasaportes y nos dirigimos en el todoterreno del señor.

Punto de control policial para entrar en el desierto (Quién dijo que no se le podían poner puertas al campo)

A unos cuantos metros del punto de control, vimos un señor y dos chicos sentados en la carretera que resultaron ser los hijos y un amigo del conductor. Se subieron al Jeep como pudieron, en las ruedas, en las puertas, donde buenamente pudieron y todos juntos nos encaminamos a la entrada del Cañón.

Aunque parezca una cara pintada, es uno de los muchos dibujos naturales de la pared

Del Cañón sólo os diré que fue la aventura más impresionante que he vivido. Mi pensamiento constante era: si el guía pasa, yo también. He de aclarar que "el guía" era... un niño de 9 años!!!!! Sí, de 9 años e iba la mar de contento y decidido delante de nosotros. Por eso es que yo pensaba que si él iba, yo también. Y fuimos, vaya si fuimos y todos conseguimos llegar al final. Y menos mal, porque no se podía dar la vuelta, sólo podíamos seguir hacia adelante.

Uno de los muchos pasos estrechos del recorrido

Por donde se bajaba, no se podía subir. Por donde entrábamos, no podíamos salir. Sólo teníamos una opción: seguir y seguir.

El punto más increíble del trayecto. Había que aveanzar y sólo se podía hacer pasando por debajo de esa enorme roca

El camino era tan duro como hermoso. Por algo se llama El Cañón Coloreado. Un vez que superábamos la prueba del camino, nos quedábamos extasiados mirando a nuestro alrededor. Las formas de las montañas, y los colores de las rocas eran algo impresionante, miráramos para donde miráramos.

Más y más colores

Fue una travasía de cerca de 4 kms que duró como dos horas y media que no olvidaré nunca.
¡Mi madre qué experiencia! Me sentí increíblemente bien. No notaba siquiera el calor y estaba llena de decisión y ganas de avanzar.
A veces, casi siempre, el camino era todo un reto, pero yo acepté el reto y lo superé. !!GUAU!!
De verdad que lo mejor es que se vean las fotos. Tuvimos que pasar por entre montañas en las que no había más de 50 cms de separación, tirarnos resbalando por una gran piedra como si de un tobogán se tratara, meternos por debajo de unas rocas sin saber qué habría al otro lado (pero si el guía pasaba: yo también).

Otro paso estrecho

TODA UNA ODISEA.

Al salir del Cañón hicimos unos 100 metros desierto a través y subimos una montaña de tierra hasta donde el conductor nos esperaba. Creo que fue lo más duro del trayecto.

Ojalá que este amigo nos hubiera estado esperando abajo para subirnos el último tramo

De veras que yo, personalmente yo, creí que estaba en otra dimensión. Nunca creí que pudiera hacer lo que hice, pasar por donde pasé, saltar lo que salté.
Antes de volver al punto de control a recoger nuestros pasaportes, el conductor nos llevó a una jaima que habia en la mitad de ninguna parte y nos invitó a un té muy dulce y caliente que todos agradecimos.
Sí, eran personas muy agradables, el joven que nos llevó al Cañón, cumplía 26 años a los pocos días y nos contó que su sueño era ir al Caribe. Ojalá lo cumpla...

Jaima del Té

Desde allí nos fuimos a la frontera de Israel para seguir viaje. Por primera vez nos subíamos a un autobus y por la noche ya estábamos en Eilat, Israel.
Pero eso es otra historia y queda para mañana.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece simplemente increíble.
Algún día iremos a ver todos los sitios que nos estás enseñando.
Gracias por ello.
Vamos a seguir mirando tu blog, nos está gustando mucho.

Sara dijo...

mADRE MIA dIANAAAAAAAAAAA, ¡que lugar! yo allí sería feliz....que montañas...que pasadizos...¡me gusta mucho!...malo que eté en tierra tan hostil...quizás algún día..me atreva y....de momento me conformo con poder ver tus imágenes, y trasladarme con la imaginación que es más seguro jejejeje.
Que gozada de viaje te has marcado
Abrazitos fuertotes

Sara dijo...

mADRE MIA dIANAAAAAAAAAAA, ¡que lugar! yo allí sería feliz....que montañas...que pasadizos...¡me gusta mucho!...malo que eté en tierra tan hostil...quizás algún día..me atreva y....de momento me conformo con poder ver tus imágenes, y trasladarme con la imaginación que es más seguro jejejeje.
Que gozada de viaje te has marcado
Abrazitos fuertotes

Pablo dijo...

Hola, Diana. Perdón por tardar tanto en contestar, pero estos días tengo un lío...
Me encantan esas fotos. Son impresionantes.
Un beso enorme desde Gijón.

Kay dijo...

Pfff...qué miedo ¿no? yo no sé si sería capaz; la verdad es que tiene que ser emocionante. Eres una campeona ;)

verdial dijo...

Que maravilla de viaje, me he quedado alucinando de la preciosidad de paisajes, atardeceres, osrquídeas, monumentos, comida (aunque no la probaras), templos... Y las rocas son impresionantes, verdaderos caprichos de la naturaleza.

Ay me tengo que proponer no morirme sin hacer un viaje así.

Y lo que habrás disfrutado, amiga.

Un abrazo

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