Llegando a Egipto

Primer día

Acabamos de separarnos del grupo en Ákaba, pueblo costero y único puerto de Jordania.
Después de ponernos morados en un McDonald's, el primero que pudimos disfrutar desde que llegamos a Jordania, donde la comida era repetitiva hasta la saciedad, repetida y no demasiado buena, cogimos un taxi para que nos llevara a la frontera de Israel. Nos dirigíamos a Egipto, para lo que tuvimos que atravesar Israel.
Pasar las fronteras de Israel fue una pequeña tortura, los policías tenían cara de póker y eran secos y fueron en las únicas en las que nos registraron el equipaje, en las que sacaron todo lo que llevaba en mi maleta y en las que nos "cachearon".
La distancia es de unos 100 kms que hacemos en distintos taxis. Lo de contratar los taxis era toda una odisea. A veces hasta media hora que estábamos en un tira y afloja, pues se pasaban un pueblo (más bien un país) al pedir, pero bueno, al llegar a un OK eran gente agradable y se respetaba lo pactado (menos los israelíes, que además de antipáticos, trataron de timarnos).
Llegamos a Dahab, un pueblo costero ya en Egipto, en El Monte Sinaí.
¡Por fin en Dahab!

Salida del Hotel a la Playa

Aquí comienza verdaderamente nuestra aventura. Lo hace de la mejor forma posible: el pueblo es precioso y encontramos un hotel guapísimo con gente encantadora y desayuno de 7 a 10 am incluído por un precio razonable. Yo le daría un 10, bueno, un 9 ya que como comprobamos en cada sitio en el que parábamos, los baños son un elemento secundario y posiblemente incomprensible para ellos. Lo que pudiera "faltar" en la habitación, lo compensaban las terrazas exteriores, mirando al mar o al lado de la piscina.

Entrada al hotel

Aúnque era ya tarde, salimos a dar una vuelta y el paseo fue muy agradable. Íbamos por una calle llena de tiendas de regalos, bares exóticos y restaurantes temáticos. Todo en la orilla del mar, del Mar Rojo. Una pasada.
Es nuestra primera mañana en Egipto y queremos aprovechar el día, así que vamos a desayunar llenos de energía y nos encontramos con que casi no hay nada para comer (ver sección de anécdotas).
Salimos a la calle a contratar un taxi, sabiendo ya que hay que regatearles hasta el cansancio y por fín conseguimos uno que nos llevó a nuestro primer destino en el Monte Sinaí: Sta Catherine.
Cuando llegamos allí (estaba a 90 kms del hotel) quedamos con el taxista para las 12 del mediodía y nos dirigimos a pie hasta el monasterio.

Vistas del Monasterio de Sta. Catherine

Es precioso y además con una particularidad, debe de ser el único monasterio del mundo en el que dentro de sus murallas hay una iglesia cristiana y una mezquita musulmana. ¡Así como lo leéis! las dos separadas por el mismo muro.

Vistas del Monasterio de Sta. Catherine

En el patio del monasterio está la que dicen es "La Zarza que Arde sin Consumirse" que Dios le ofreció a Moisés mientras esperaba por la tabla de los 10 mandamientos.

La Zarza que Arde y No se Consume (Sta. Catherine)

También hay una capilla con un osario bastante impresionante que dicen que son de los monjes allí fallecidos. La colección de pinturas es verdaderamente espectacular.

Calaveras de los Monjes del Monasterio

Esto en la iglesia, en la mezquita no sabemos lo que habrá, ya que como fue habitual en todo el viaje, no nos dejaron entrar y eso que esta mezquita es distinta a cualquier otra mezquita. Dicen que la construyó un trabajador beduino amigo de los monjes para que los musulmanes no atacaran la iglesia cristiana. Por lo que se ve la estrategia funcionó pues nunca fueron atacados y desde siempre han vivido allí monjes.

Vendedores de Guías y Recuerdos Varios


Acabamos la visita y nos dirigimos a buscar al taxista para volver a Dahab (ver sección de anécdotas).
Es por la tarde y tenemos la gran suerte de que hace un tiempo muy bueno, así que con nuestros bocadillos nos vamos a la playa. La playa como tal no es gran cosa, pero el mar, el Mar Rojo (que no es rojo, sino de un azul impresionante) nos iba a ofrecer algo inolvidable para los que se atrevieron a buscarlo. Toda una experiencia con la que iniciábamos nuestra aventura por libre.

Arrecifes de Corales y Peces de Colores a 1 metro y medio de profundidad en el Mar Rojo, Dahab

Los más aguerridos buceadores, armados con sus gafas y su tubo de plástico se hicieron a la mar y encontraron un arrecife con peces y corales de colores. Los que no nos atrevimos a "bucear", lo vimos en las fotos por la noche en el hotel y ahora aquí.

Arrecifes de Corales y Peces de Colores a 1 metro y medio de profundidad en el Mar Rojo, Dahab

Por la noche salimos a comprar algunos recuerdos y a disfrutar de la alegría y simpatía de la gente del lugar. Era muy agradable andar entre los vendedores que te invitaban a entrar en sus establecimientos.

Paseo Marítimo de Dahab

Después de las consabidas compras dimos un nuevo paseo más bien cortito por la orilla del mar y a la camita, que nos esperaba lo que resultó ser el día "H" de nuestro viaje.

Hasta mañana.

6 comentarios:

Pablo dijo...

Jo, qué pasada de fotos y qué pasada de viaje debió de ser. Y como siempre, lo cuentas genial.
Me muero de envida al leer lo que cuentas.
Un beso desde Gijón.

Sara dijo...

Dios mioooooooooooooooooo Diana! que fotazas....alucino! estoy con la boca abierta....ya espero tu segunda entrega....fascinante....
...que gusto poder ver estas imágenes, por que lo que es yo...no voy a aquella tierra ni aunque me paguen....que peligro!!!!!me da mucho miedo.
La zarza que arde y no se consume? anda....y eso es verdad?
Y la foto de los vendedores subidos en esas piedras a modo de equilibristas....que cosas...
Vaya viaje te has pegado maja! quiero mássssssssss.
Besitos guapaaaaaaaaaaa

Voroperez dijo...

Me alegro de que te cuides y estes bien. Tiene que ser una experiencia increible.
Un beso

Diana dijo...

Hola.
Pabliño, a tí lo que te encantaría con total seguridad es Jordania. Allí estarías como pez en el agua. Ya me lo dirás.
Sara, de veras que fue un viaje inolvidable. Lo irás comprobando según vaya contando las experiencias vividas en cada una de las etapas.
Mira, lo de ir a "esa tierra" es relativo, nosotros si bien no las teníamos todas con nosotros, tampoco es que nos sintiéramos en peligro en ningún momento.
Lo de la Zarza que arde...., no recuerdo muy bien, pero creo que es algo que se cuenta en las Sagradas Escrituras.
Hola Voro. Lo de la experiencia increíble lo ha sido, lo ha sido y más de lo que te imaginas. Mañana lo contaré.
Mientras un biquiño para los tres.

Kay dijo...

Alucinante Diana, qué ganas me han entrado de hacer este viaje. Debe ser un viaje algo duro ¿verdad? pero yo creo que merece la pena. Me voy a ver las fotos de tu flickr ¡ya!

Un beso grande

Diana dijo...

Hola Kay.
Cuánto tiempo!. Me alegra mucho que me hayas visitado.
Si estas fotos, si el relato de estos días te han gustado, espera a leer lo que sigue.
Un besiño, Kay.

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