UN LIBRO EN CASTELLÓN ( II )

Castellón---Coruña---México 2ª Parte.
Como os decía estaba en casa de mi hija, más bien a caballo entre su vieja casa y su nuevo piso.
Resulta que estaba haciendo la mudanza para un nuevo piso, y ya sabéis lo que éso significa; cajas y más cajas, bolsas y más bolsas, por todos los lados.
Pues en el nuevo piso las había por partida doble: las que llevaba mi hija y las que aún no había retirado la anterior inquilina.

Y así pasaron los días, hasta que ya en vísperas de venirme a mi hogar, dulce hogar, me pongo a preparar la maleta y cual no sería mi sorpresa, cuando a pesar de buscar y buscar y seguir buscando, no encuentro el libro de mis desvelos por ninguna parte.
Yo sabía que a casa había llegado; se lo había enseñado a todo el personal. Seguía en su bolsa original, seguía tal como estaba en Blanes, pero dónde???. Dónde?.

Imagináis el terrible disgusto que yo tenía?.
Bueno, era tan grande que no pensaba volverme sin "mi" libro.
Después de levantar la casa y no encontrarlo, después de que mi hija, sabedora de lo que ése libro significaba para mí, me prometiese desmantelar la provincia, llegamos a la conclusión de que:
A) o había un duende, y bien malo, o
B) se lo había llevado la anterior inquilina entre sus cosas.

Era viernes y yo quería salir el domingo de madrugada para Coruña, así que no tenía mucho tiempo, ya que la otra señora vivía en Valencia y no sabíamos si se avendría a comprobar sus bolsas.
Hablamos con ella y dijo que el problema estaba en que tenía un local en un guarda muebles y que como era fin de semana, no se comprometía a que se lo abrieran.

Caray para el libro, parecía que tuviera vida propia y que hiciera lo que le apeteciera sin preguntarme si a mi me venían bien o no sus planes, pero el bueno del libro andaba de paseo por las tierras del Turia.
Bueno, tuve suerte y la buena de la moza no tuvo inconveniente en traérmelo el sábado.
El domingo y..., ya con mi libro en mi maleta, doy por terminadas mis vacaciones y me vengo para casa.

El lunes por la mañana, me voy ya más contenta (no olvidéis que no conseguí que la señora viuda lo dedicara) a mandarle por correo el tan traído y llevado libro cuando el empleado de correos me dice:
- Señora, el libro, bueno, dijo "el paquete" le va a costar 44 € enviarlo, pesa 1045 grs, y le cuesta igual que si pesara 2000 grs.-
Imaginaos la cara de gili que me quedó.
Si fueran caramelos, quitaba 19, si fueran garbanzos 43, pero era un libro y no era cuestión de quitarle la portada o unas cuantas páginas, no se puede mutilar un libro y, menos ése libro, mi libro, el libro que esperaba hiciera algo feliz a un querido amigo.
Como creo lógico, me vuelvo a casa con el libro y me dedico a comprar cosiñas para mandarle a mi amigo, pues me parecía absurdo pagar 2000grs y sólo "usar" 1045.
Si no lo sabíais, en correos cobran por peso, bueno, por franjas de peso y las franjas (muy lógico para sus intereses) son de 1000 en 1000 grs.
Miércoles, por fín, ya casi viejo el pobre libro y, ni contaros quiero de lo sobrevalorado económicamente, mando el libro
Después de 18 días, el libro llega felizmente a su destino final: México.

El libro:
2666, de Roberto Bolaño, escritor chileno, que escribía sobre México y vivió ( ya fallecido, para desgracia suya y nuestra, sus admiradores, tempranamente) en Blanes
Mi amigo, es mexicano, es un lector empedernido y alguien a quien quiero muchísimo.

Bueno, esta es la historia de un libro. Fijaos,fue comprado el Blanes,Girona, perdido en Castellón, paseado por Valencia, vuelto a Castellón y traído hasta Coruña y, por fin, enviado a México, o sea, ahí al lado.
Los libros contienen historias, todos en mayor o menor grado, apasionantes, y a veces algunos, también las viven.
Roberto Bolaño, gracias por tus historias. Gracias por ofrecerme la oportunidad de hacer un ratito feliz a un amigo
Amigo: gracias por estar.
Diana

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder Diana, es una pasada de guapo.
Me apetece saber en qué trabajas y si te dedicas a escribir para algún periodico, lo compraria.
Me encanta leerte.Un admirador incondicional.
Juan.

Anónimo dijo...

Que tak?, soy Carmen y te leo siempre
Me gusta mucho tu forma de contar las cosas que te pasan
Podrias cintar algo de Galicia y poner fotos , es muy bueno verlas.
Gracias.
Carmen

Anónimo dijo...

Gracias por tus cuentos.
Queremos más.

Anónimo dijo...

Bueno, que sepas que finalmente tus historias llegan incluso a Jersey!

Y hay que ver, te conozco hace 30 años y no sabia que escribias!!!

De momento solo he leido hasta aqui, pero me gusta, seguire leyendo...

Besos,

Bea

Moreno71 dijo...

Ufff... vaya historia! ¡Bueno, más que historia, ése libro vivió una auténtica Odisea!

Y resulta tan satisfactorio el lograr aquello por lo que tanto luchaste, como en este caso, cuando se pensaría que todo está confabulado contra uno. Ese libro te aseguro que aumentó inmensamente su valor, tanto por lo que contenga escrito, como por la historia que lo rodea.

Para ponerlo más claro, digamos que, aunque no iba autografiado por la viuda del escritor como tú deseabas y por lo tanto quizá no habría diferencia alguna entre él y cualquier otro libro igual que hubieses comprado, si imaginamos que se hubiera perdido en el camino y no llegara a su destino, el sentimiento de pérdida sería más por el esfuerzo que había supuesto el enviarlo, que por el libro en sí mismo. El valor de dicho libro se había incrementado considerablemente por las horas de tu pensamiento que te había costado el enviarlo. Por el cariño con el que lo enviaste. Por el esfuerzo que invertiste.

Eso es algo que tenía, y que habría pesado en caso de extravío. Y algo que no hubiera reemplazado un libro igual comprado en la librería.

Como uno a veces dice: "perdí algo, y no quiero algo parecido... ni siquiera igual... quiero ÉSO que perdí".

Excelente relato, Diana. Te felicito por tu forma de relatarlo, tan amena e interesante. En verdad me considero afortunado de que me hayas abierto las puertas a tu blog.


Un abrazo.

Sara dijo...

Dianina eres genial!!!cada día leo una de tus aventuras y estoy encantada de leerte, es un disfrute total,
En la vida me imaginé que los libros fuesen tan activos como este tuyo y con la gracia que lo cuentas...es un libro con gracia y salero y muy viajero.

un besito grandote

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